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Mar, Jul

Estados Unidos considera vetar modelos de IA chinos, generando debate sobre la competencia y la innovación

Tecnologia
El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración Trump, evalúa la prohibición de modelos de inteligencia artificial desarrollados por empresas chinas, una medida que ha cobrado fuerza tras el lanzamiento de Kimi K3. Esta iniciativa busca limitar el acceso a tecnología sensible y proteger la seguridad nacional, pero expertos advierten sobre posibles consecuencias negativas para la competitividad y la innovación en el sector tecnológico estadounidense.

Al gobierno de Trump le interesa limitar ciertos desarrollos. Ahora, parece que buscan aplicar esta política a los modelos de IA de compañías chinas, que están demostrando una creciente competitividad. El lanzamiento de Kimi K3 parece haber sido el catalizador para activar este nuevo plan, aunque la propuesta de vetar estos modelos ha sido calificada como una idea problemática.

Este debate tiene antecedentes. El Departamento de Comercio de Estados Unidos ya había considerado el año pasado incluir a varias startups chinas de IA, como DeepSeek, en su reconocida Entity List. El objetivo era restringir el acceso de estas empresas a hardware y tecnología sensible desarrollada en Estados Unidos.

Recientemente, incluso se ha planteado la posibilidad de redactar una orden ejecutiva que responsabilice a las empresas estadounidenses por las vulnerabilidades de seguridad que pudieran surgir del uso de modelos chinos en sus sistemas. La meta siempre ha sido la misma: desincentivar al máximo la adopción de estos modelos chinos.

La razón por la que las empresas estadounidenses utilizan modelos chinos es sencilla: los modelos chinos de pesos abiertos, como DeepSeek V4 o Kimi K3, permiten a las compañías descargarlos y ejecutarlos en sus propios servidores. Esto reduce drásticamente los costos de inferencia y garantiza la privacidad de los datos. Brian Armstrong, CEO de Coinbase, ha señalado que utilizan modelos como GLM-5.2 y Kimi K2.7 en producción local, lo que les ha permitido reducir a la mitad su gasto total en IA, a pesar de que el consumo de tokens se ha disparado.

David Sacks, asesor de la Casa Blanca en el ámbito de la IA, publicó un mensaje en X el domingo advirtiendo sobre los riesgos de usar estos modelos: "Estamos en un punto de inflexión crítico en las políticas de IA. Los laboratorios líderes con modelos propietarios, que ya son un duopolio en términos de ingresos por sus modelos de IA, quieren que el gobierno elimine a la competencia Open Source". Un informe de Axios sugiere que OpenAI y Anthropic podrían tener cierta responsabilidad en el impulso de esta prohibición.

Esta medida podría resultar contraproducente para Estados Unidos. Un análisis publicado en The Washington Post argumenta que tratar los modelos abiertos como una amenaza de seguridad es confundir la competencia con un peligro que debe ser contenido. El texto compara esta situación con casos anteriores, como cuando a Sears no se le permitió prohibir a Walmart, ni a IBM a Compaq o Dell, ni a las aerolíneas tradicionales vetar a las operadoras que redujeron drásticamente los precios. En cada uno de estos escenarios, una empresa establecida se enfrentó a un rival que abarataba los costos, teniendo solo dos opciones: competir o perder.

El código abierto, como señala el autor del artículo, eliminó las barreras del software comercial, que a menudo limitaba a los usuarios a una única alternativa. Esto no provocó la desaparición de las empresas establecidas, sino que impulsó la competencia. Ejemplos como Red Hat, MongoDB, Android o Kubernetes demostraron que "regalar" el producto no era incompatible con la construcción de negocios rentables alrededor del mismo.

Este análisis revela que la mayoría de las empresas prefieren un escenario en el que los modelos abiertos sigan estando disponibles. Los únicos con un interés directo en mantener los modelos cerrados son precisamente Anthropic y OpenAI, ya que sus negocios dependen de la ausencia de alternativas gratuitas (o muy económicas) y competitivas. Si sus modelos son tan superiores, ¿por qué temen a la competencia? Es irónico que, si Anthropic y OpenAI realmente presumen de estar tan avanzados respecto a las empresas chinas de IA, no deberían preocuparse por la competencia. Tampoco deberían necesitar la ayuda del gobierno para frenar a sus rivales. Las propias leyes antimonopolio de Estados Unidos existen precisamente para evitar que un mercado caiga en manos de una o dos empresas. Un veto de este tipo les permitiría crear un monopolio (o duopolio) para confinar a usuarios y empresas en su ecosistema.