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Mar, Jul

Diputados Dan Luz Verde a Nuevo Código Penal en Segunda Lectura, Pese a Desacuerdo Opositor

Nacionales
La Cámara de Diputados aprobó en segunda lectura un proyecto que introduce modificaciones al Código Penal, a pocos días de su entrada en vigor. La decisión, que ahora se dirige al Senado, ha reavivado las divisiones entre el partido gobernante y la oposición, a pesar de que muchos de los partidos críticos actuales apoyaron la versión original del Código en 2025. El debate se centra en la pertinencia de las enmiendas propuestas.

Tras varias semanas de audiencias, discusiones, consultas con diversos grupos y el examen de numerosas propuestas de cambio, la Cámara de Diputados dio su aprobación la noche del lunes, en segunda lectura, al proyecto que reforma la Ley 74-25 del Código Penal. Esto ocurre a escasos días de que la legislación comience a regir, el próximo tres de agosto. La normativa, que ahora avanzará al Senado de la República para finalizar su proceso legislativo antes de ser enviada al Poder Ejecutivo, volvió a hacer evidentes las discrepancias entre el partido en el poder y la oposición. Sin embargo, también resaltó un aspecto que varios legisladores recordaron durante la deliberación: muchos de los partidos que hoy cuestionan la reforma respaldaron la aprobación del Código Penal cuando fue convertido en ley en 2025.

La oposición rechaza las modificaciones

Durante la sesión, los diputados de la Fuerza del Pueblo y del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), así como la coalición de partidos minoritarios, votaron en contra de los cambios. Argumentaron que las enmiendas aceptadas no responden completamente a las observaciones presentadas por diversos sectores de la sociedad. El diputado Rafael Castillo, de la Fuerza del Pueblo, afirmó que las modificaciones fueron aprobadas de forma unilateral y que varias de las propuestas remitidas por la oposición no fueron consideradas. Aseguró que el proyecto terminó satisfaciendo condiciones planteadas directamente por el Poder Ejecutivo. En la misma línea se manifestó el diputado Ramón Raposo, quien explicó que votó en contra al considerar que el nuevo Código Penal mantiene “puntos débiles” importantes. “Entiendo que persisten las debilidades en relación con las realidades que presenta el Código Penal. A pesar de que se modificó el artículo 310, que trata sobre el ultraje a los funcionarios y se limita simple y llanamente, o específicamente, a lo que tiene que ver con los jueces y magistrados en el ejercicio de sus funciones, vemos que persisten las sanciones a los delitos de opinión”, declaró el legislador al finalizar la sesión. Raposo consideró que, aunque algunas disposiciones fueron flexibilizadas, aún existen artículos que requieren una revisión más exhaustiva para asegurar el equilibrio entre la protección de los servidores públicos y el derecho a la libertad de expresión.

El oficialismo defiende los cambios

Desde el bloque oficialista, los legisladores del Partido Revolucionario Moderno (PRM) defendieron los cambios incorporados al proyecto. Aseguraron que estos fueron resultado de las recomendaciones presentadas por organizaciones de la sociedad civil, gremios profesionales, juristas y otros sectores consultados durante las últimas semanas. El diputado Sandro Sánchez afirmó que las modificaciones adoptadas fortalecen la legislación y adelantó que la intención de la bancada oficialista era aprobar la totalidad de las enmiendas consensuadas para que el proyecto continuara su trámite en el Senado. Por su parte, la diputada Soraya Suárez sostuvo que las correcciones hacen que el Código Penal sea más viable desde el punto de vista jurídico y permiten atender parte de las inquietudes expresadas tras la promulgación de la Ley 74-25.

Una oposición que hoy objeta un proyecto que respaldó en 2025

Aunque durante la discusión de las modificaciones la oposición votó mayoritariamente en contra, el panorama fue muy diferente cuando el Código Penal original fue aprobado en 2025. En aquella ocasión, la aprobación contó con un amplio respaldo multipartidario. En la Cámara de Diputados, la iniciativa fue aprobada con 159 votos a favor y solo cuatro en contra, una votación que reflejó el apoyo no solo del oficialismo, sino también de legisladores pertenecientes a la Fuerza del Pueblo, al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y otras organizaciones políticas. De igual manera, el Senado convirtió el proyecto en ley con una holgada mayoría, consolidando un consenso legislativo que permitió la promulgación de la Ley 74-25. Este respaldo ha sido usado por legisladores oficialistas para cuestionar la postura actual de algunos sectores de la oposición, argumentando que quienes hoy objetan varios artículos fueron parte de la mayoría que impulsó su aprobación hace apenas un año. Sin embargo, líderes opositores sostienen que el contexto cambió tras la promulgación de la ley, debido a las múltiples observaciones formuladas por juristas, periodistas, organizaciones de derechos humanos, gremios empresariales, asociaciones profesionales y representantes de distintos sectores sociales, quienes solicitaron revisar disposiciones relacionadas con la libertad de expresión, delitos de opinión, responsabilidad penal y otros aspectos de la legislación.

Un debate que comenzó hace casi 30 años

La discusión sobre un nuevo Código Penal no es reciente. La necesidad de reemplazar el Código vigente, heredado del modelo francés del siglo XIX y promulgado en la República Dominicana en 1884, comenzó a debatirse formalmente en 1997, cuando se formó una comisión de juristas para redactar un nuevo texto. Desde entonces, el proyecto ha pasado por múltiples comisiones especiales, consultas públicas, reformas parciales, aprobaciones congresuales, observaciones presidenciales, recursos de inconstitucionalidad y nuevas discusiones legislativas, convirtiéndose en una de las iniciativas con mayor tiempo de debate en la historia democrática del país. El momento de mayor polarización llegó en 2010, tras la aprobación de la Constitución que consagró la protección de la vida desde la concepción. A partir de entonces, el debate sobre las denominadas tres causales del aborto dominó gran parte de las discusiones legislativas durante más de una década. Posteriormente, el proyecto enfrentó nuevos obstáculos. En 2014 y 2015 fue observado por el entonces presidente Danilo Medina; años más tarde fue objeto de recursos ante el Tribunal Constitucional y volvió en reiteradas ocasiones al Congreso sin alcanzar un consenso definitivo. Finalmente, en 2025 el Congreso aprobó la Ley 74-25, pero lejos de cerrar el debate, su promulgación abrió una nueva etapa de cuestionamientos.

Del debate sobre el aborto a la libertad de expresión

Si durante más de diez años la principal controversia se centró en las tres causales, tras la aprobación de la Ley 74-25 el enfoque del debate cambió considerablemente. Diversos sectores comenzaron a manifestar preocupación por disposiciones relacionadas con delitos de opinión, difamación, injuria, ultraje a funcionarios públicos, delitos tecnológicos, responsabilidad de medios de comunicación y garantías para el ejercicio periodístico. A estas observaciones se sumaron asociaciones empresariales, gremios de abogados, periodistas, organizaciones defensoras de derechos humanos y representantes de la sociedad civil, quienes solicitaron revisar varios artículos antes de la entrada en vigencia de la normativa. Precisamente esas presiones llevaron al Congreso Nacional a reabrir el estudio del Código Penal apenas meses después de su promulgación, dando paso al proceso de modificaciones aprobado por la Cámara de Diputados.

A la espera del Senado

Con la aprobación en segunda lectura en la Cámara de Diputados, el proyecto pasa nuevamente al Senado de la República, donde deberá ser examinado antes de completar el procedimiento legislativo. De ser sancionadas las modificaciones por la Cámara Alta y promulgadas por el Poder Ejecutivo antes del 3 de agosto, el país contaría con una versión corregida de la Ley 74-25 antes de su entrada en vigencia, en un intento por responder a parte de las críticas surgidas desde su aprobación. No obstante, el debate parece estar lejos de concluir. Tanto legisladores oficialistas como de oposición reconocen que el Código Penal seguirá siendo objeto de discusión jurídica, política y social, una realidad que ha acompañado esta reforma durante casi tres décadas y que continúa marcando uno de los procesos legislativos más complejos de la historia reciente de la República Dominicana.