Los multimillonarios están adoptando una nueva estrategia inmobiliaria denominada 'landmaxxing', que consiste en adquirir no solo una gran mansión, sino también las propiedades circundantes. Esta tendencia busca garantizar la máxima privacidad y seguridad, alejándose del mundo exterior. La práctica está redefiniendo el mercado de lujo, con ejemplos notables de figuras como Jeff Bezos y Mark Zuckerberg.
Que un millonario desee adquirir una mansión opulenta y resguardarse de miradas ajenas mediante la construcción de muros imponentes no es una novedad. De hecho, esta práctica es tan común que ha dado origen a grandes comunidades de millonarios que se aíslan en busca de esa privacidad. Esta dinámica se observa en los barrios más exclusivos de Estados Unidos, pero la diferencia actual radica en que los multimillonarios ya no compiten por la mansión más grande, sino por vaciar manzanas enteras para distanciarse lo máximo posible del resto del mundo. Este fenómeno ha sido bautizado como 'landmaxxing' y está transformando las reglas del juego en el sector inmobiliario de lujo.
El término 'landmaxxing' fue acuñado por la consultora inmobiliaria Coldwell Banker en su informe semestral de 2026. Lo compara con el 'lookmaxxing' de internet, una moda que busca optimizar al máximo el aspecto físico. La diferencia es que, en este caso, el objeto a optimizar no es el cuerpo, sino el terreno circundante. Según informa el Wall Street Journal, la compra de todas las viviendas que rodean su propiedad se ha convertido en una obsesión para los millonarios.
De acuerdo con datos del informe de Coldwell Banker, las búsquedas de terrenos edificables en Estados Unidos experimentaron un aumento interanual del 97%, mientras que las de propiedades exclusivas, como islas privadas o grandes fincas, se duplicaron en los primeros cinco meses del año. Esto indica un incremento en el interés por complejos residenciales de gran tamaño por encima de mansiones o viviendas unifamiliares. Danny Hertzberg, agente inmobiliario de Coldwell Banker en Miami, comentó al WSJ: "Esto es más codiciado que una casa de 3.700 metros cuadrados. Para algunos, representa privacidad y seguridad. Para otros, es una protección contra la inflación".
El punto clave de este negocio expansionista reside en el sobrecoste. El millonario selecciona una propiedad a un precio específico, pero a menudo no considera el costo adicional que surge cuando un vecino no desea vender su casa. En ese momento, el precio pierde su sentido para la mayoría de las personas. De hecho, los agentes inmobiliarios en zonas que experimentan una llegada masiva de millonarios, como Florida, ya hablan de una "prima del vecino", que puede elevar el precio de compra hasta un 20% por encima del valor de mercado. Este es el precio a pagar por eliminar la presencia de vecinos.
Como describió Ángel Nicolás, agente inmobiliario de Serhant, a Robb Report: "Tu vivienda no son solo las paredes: es toda la experiencia del barrio". Por ello, hay quienes adquieren las parcelas adyacentes a su propiedad sin intención de construir nada, solo para decidir quién residirá enfrente. Además de controlar el vecindario, algunos lo hacen por temor a los incendios, cada vez más frecuentes en los últimos años, como medida para aumentar la distancia entre casas y actuar como cortafuegos. El objetivo final es siempre el mismo: que nadie más pueda interferir con el paisaje que ya consideran suyo.
El búnker de Bezos en Miami. Indian Creek, la isla artificial de Miami conocida como "Billionaire Bunker", cuenta con menos de 40 parcelas y su propia fuerza policial. Allí decidió establecerse Jeff Bezos para estar más cerca de las operaciones de Blue Origin. Inicialmente, pagó 68 millones de dólares por una casa frente al agua. Dos meses después, adquirió la propiedad contigua por 79 millones adicionales. El fundador de Amazon sumó luego una tercera mansión, esta por 90 millones, acumulando más de 230 millones en la misma isla. Su plan es demoler las mansiones existentes para construir una única propiedad.
La fortaleza de Zuckerberg en Palo Alto. Mark Zuckerberg comenzó en 2011 con una casa de cinco habitaciones en Crescent Park. Catorce años después, su plan de "landmaxxing" lo ha llevado a comprar al menos once propiedades en el mismo barrio por un total aproximado de 110 millones de dólares. Cada adquisición sirvió para unir parcelas y expandir el perímetro de su finca. Bajo tierra, hay sótanos enormes que los vecinos ya denominan "la batcueva de los multimillonarios". Ocho años consecutivos de obras, cámaras por doquier y guardias privados patrullando la calle son parte de la realidad. Según publicó Fortune, cuando el ruido es excesivo, el propio Zuckerberg envía auriculares, cestas con champán y donuts para apaciguar a los vecinos.
Griffin, Ellison y el resto del club. Ken Griffin, fundador de Citadel, ha estado comprando parcela tras parcela en Palm Beach desde 2012. Ya posee más de 10 hectáreas frente a la costa y ha invertido más de 450 millones de dólares solo en la adquisición de terrenos. Cuando la construcción finalice, será la casa más cara jamás edificada. Cerca de allí, Larry Ellison y el fundador de WeatherTech, David MacNeil, adoptaron una estrategia diferente. En lugar de permitir que un tercer vecino levantara una mansión de 285 millones, se repartieron la parcela que separaba sus propiedades. Según el portal inmobiliario Realtor, los millonarios pagaron 67 millones a su vecino y cada uno amplió así su propia finca. "Siempre es bueno tener un poco de espacio extra para que mis tres Golden Retrievers corran", aseguró MacNeil en un mensaje de texto.