30
Jue, Jul

Sam Altman de OpenAI Descarta que la IA Conduzca a la Jornada Laboral de Cuatro Horas

Tecnologia
Sam Altman, CEO de OpenAI, ha expresado su escepticismo sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial (IA) reduzca la semana laboral a cuatro horas, una promesa recurrente con cada avance tecnológico. A pesar de las expectativas, Altman argumenta que la naturaleza humana de buscar siempre más y la comparación social impiden que esta meta se cumpla. Sus declaraciones contrastan con las de otros líderes tecnológicos y el propio informe de OpenAI.

Cada avance tecnológico ha traído consigo la promesa de menos horas de trabajo, más tiempo libre y una vida laboral menos estresante. Esto ocurrió con la máquina de vapor, con la computadora y con la llegada de internet. Ahora, la inteligencia artificial (IA) carga con esta expectativa colectiva. Sin embargo, Sam Altman, una figura clave en el impulso de la IA con ChatGPT, ha moderado estas esperanzas. En una conversación con el presentador Ti Morse en el podcast 'Relentless', el fundador de OpenAI afirmó que no cree que la IA vaya a propiciar la jornada laboral de cuatro horas, ni ahora ni en el futuro.

Altman señaló que, aunque la tecnología ha prometido a las personas trabajar menos y tener más tiempo libre, y en parte esto se ha cumplido con mayor ocio y mejor calidad de vida en comparación con décadas pasadas, la promesa de la semana laboral de cuatro horas nunca se ha materializado a gran escala en la sociedad. El directivo no espera que la IA cambie esta tendencia. Esta afirmación es particularmente relevante al provenir del CEO de la empresa que más ha promovido la transformación del trabajo tal como lo conocemos.

Según Altman, la razón por la que esto no sucede radica en la propia naturaleza humana. Explicó que las personas siempre quieren más, buscando nuevas cosas que hacer, crear para otros o desear para sí mismas. Lo describió como un "juego de comparaciones" donde la gente se enfoca en cómo le va en relación con los demás. Esta dinámica, según él, implica que la productividad no se traduce en descanso, sino en el establecimiento de nuevas metas. Altman concluyó que todos estarán mucho más ocupados de lo que se imaginan en un mundo posterior a la superinteligencia, y aunque se seguirán quejando, en secreto serán felices, ya que la competencia, a su parecer, impulsa la economía y no se detendrá.

Los datos actuales respaldan en parte la perspectiva de Altman. Un estudio de Harvard Business Review, tras ocho meses de observación en una empresa tecnológica de Estados Unidos, encontró que la IA no simplifica el trabajo, sino que lo expande y modifica los procesos. Además, el informe Work AI Index del instituto Glean reveló que los trabajadores dedican, en promedio, 6,4 horas semanales solo a asegurar el buen funcionamiento de la IA, lo que incluye revisar errores, relanzar prompts y limpiar resultados, un fenómeno denominado "botsitting". Casi el 70% de los trabajadores admitió haber entregado trabajo generado por IA sin una revisión previa.

No todos comparten la opinión de Altman. Sus declaraciones contradicen, por ejemplo, lo que la propia OpenAI publicó recientemente en su informe Industrial Policy, donde propone lo opuesto: jornadas de 32 horas sin afectar el salario, gracias a los "dividendos de eficiencia" que la IA podría generar. Bill Gates también se cuenta entre quienes creen que la IA será fundamental para la reducción de la jornada laboral. En una conversación con Nikhil Kamath, el fundador de Microsoft aseguró que "podrás jubilarte antes, trabajar semanas laborales más cortas". Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan, y Anthony Scaramucci también han mencionado la posibilidad de semanas de tres o cuatro días en las próximas décadas.

Mientras tanto, el mercado laboral tecnológico se enfoca más en evitar la pérdida de empleos que en la reducción de la jornada. Según Layoffs.fyi, más de 200.000 personas han sido despedidas en el sector tecnológico en lo que va de año. El mismo Altman reconoció que muchas empresas estaban utilizando la IA como pretexto para implementar recortes de plantilla que ya eran necesarios después de la sobrecontratación de 2021 y 2022. Sin embargo, Altman cree que ciertos aspectos del trabajo humano perdurarán. Utilizó la metáfora de cocinar para otros, explicando que, aunque no genera un gran valor económico, demuestra amor. Considera que la gente seguirá cocinando y comiendo junta mucho después de que los robots puedan cocinar con la misma habilidad. Aunque la jornada de cuatro horas pueda seguir siendo un ideal, al menos la cocina casera permanecerá.