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Jue, Ago

La ciencia revela que la crianza de hijos podría rejuvenecer el cerebro de los padres

Tecnologia
Contrario a la creencia popular de que los hijos añaden años a sus padres, un estudio de 2025 sugiere que la crianza en realidad rejuvenece el cerebro, tanto en madres como en padres. Este efecto se intensifica con el número de descendientes y se atribuye a la constante estimulación cognitiva que implica la paternidad, fortaleciendo redes cerebrales clave para la interpretación de necesidades ajenas.

Cualquier padre o madre ha considerado alguna vez que el estrés de la crianza contribuye al envejecimiento. Sin embargo, un estudio de 2025 contradice esta idea, sugiriendo que tener hijos rejuvenece el cerebro. Este efecto se ha observado tanto en madres como en padres, lo que lleva a la autora principal del estudio, Edwina Orchard, a afirmar que “no es un efecto del embarazo; en realidad es un efecto de la crianza”. De hecho, el impacto positivo aumenta a medida que crece el número de hijos.

Científicos de la Universidad de California, Santa Bárbara, analizaron mediante resonancia magnética funcional el cerebro de 20.000 mujeres y 18.000 hombres inscritos en el Biobanco de Reino Unido. Los resultados mostraron que aquellos que habían criado hijos presentaban una mejor conectividad funcional en la red somatomotora, en comparación con quienes no eran padres. Esta red de áreas cerebrales es crucial para interpretar los comportamientos de otros e identificar sus deseos y necesidades, y se sabe que su funcionalidad disminuye con la edad. Sin embargo, en quienes habían tenido hijos, esta red se mantenía joven por mucho más tiempo.

Según este estudio, el simple hecho de haber criado descendencia ya mejora la conectividad en estas regiones. Además, dicha conectividad era aún más robusta a medida que aumentaba el número de hijos.

Desde una perspectiva lógica, este fenómeno tiene sentido. La crianza exige una constante interpretación de las necesidades infantiles y una respuesta adecuada a ellas. A pesar de la abundancia de literatura sobre crianza, no existe un manual único, ya que cada día surgen nuevos desafíos que dependen de cada niño y de la dinámica familiar. El cerebro debe estar muy bien conectado para afrontar estas demandas.

Además, los padres continúan siendo figuras clave en la vida de sus hijos durante muchos años, y a menudo son quienes mejor interpretan sus necesidades. Esto sugiere que el cerebro humano se adapta y se entrena continuamente para responder a la crianza, logrando que las redes cerebrales que normalmente se deterioran con la edad lo hagan mucho menos en las personas con hijos.

Las tareas complejas y novedosas, como los constantes retos de la crianza, son conocidas por mantener el cerebro activo y ralentizar su envejecimiento. Aunque la crianza no es el único estímulo para este tipo de tareas (aprender un nuevo idioma o realizar estudios superiores también lo son), este estudio la posiciona como un factor importante para frenar el envejecimiento cerebral.

Es crucial considerar que este estudio es observacional. Se identificó una correlación significativa entre la crianza y un estado menos envejecido de las conexiones cerebrales, y existen hipótesis sobre las posibles causas. No obstante, la causalidad no ha sido científicamente comprobada, por lo que los resultados deben interpretarse con cautela. Aunque es muy probable que exista una relación real entre criar hijos y tener un cerebro más joven, se necesita más investigación para confirmarlo con mayor certeza.

Aun así, Orchard es optimista: “Existe una retórica social que sugiere que la paternidad es perjudicial para el cerebro, pero los desafíos cognitivos asociados, sostenidos a lo largo de toda la vida, podrían estar dando como resultado un cerebro más resiliente”. Por lo tanto, la próxima vez que aparezca una cana nueva, es posible que no sea enteramente culpa de los hijos, o que, si lo es, al menos lo compensen con un cerebro más joven.