Alibaba planea un cambio significativo en su estrategia de IA, solicitando una porción de los ingresos a los grandes usuarios comerciales de su próximo modelo Qwen3.8-Max. Aunque el modelo seguirá siendo de código abierto, las empresas que superen un determinado volumen de negocio deberán negociar acuerdos comerciales. Esta medida alinea a Alibaba con otras tecnológicas chinas y norteamericanas, reflejando la necesidad de monetizar el alto coste del desarrollo y entrenamiento de la inteligencia artificial.
Alibaba tiene la intención de modificar su estrategia actual con respecto a sus modelos de inteligencia artificial. Según ha informado Reuters, el gigante tecnológico chino planea exigir a los usuarios comerciales significativos de la próxima versión de su modelo Qwen una parte de los ingresos que generen al utilizarlo.
El modelo en cuestión es Qwen3.8-Max, la más reciente propuesta de Alibaba en el campo de la IA, lanzado recientemente. Si bien mantendrá su naturaleza de código abierto, permitiendo que cualquiera descargue y ejecute sus parámetros, la compañía introducirá una nueva condición: aquellas empresas que superen un determinado volumen de negocio gracias al modelo deberán negociar un acuerdo comercial con Alibaba. Hasta ahora, la empresa solo cobraba por el uso de sus modelos a través de su propia plataforma en la nube, permitiendo el uso gratuito de la mayoría de sus versiones abiertas en los servidores de cada cliente.
Este movimiento confirma una convergencia de las grandes empresas tecnológicas chinas hacia un modelo de negocio similar, en un contexto donde las principales startups norteamericanas (como OpenAI, Anthropic y Google) continúan ofreciendo sus modelos más avanzados de forma cerrada. China había sorprendido al mundo al lanzar modelos abiertos casi tan potentes como los estadounidenses, pero la provisión gratuita de esta tecnología conlleva un coste considerable que, en algún momento, debe ser financiado.
Alibaba no está innovando con esta estrategia, sino que replica la táctica implementada el mes pasado por Moonshot, otra startup china, con su modelo Kimi K3. La licencia de Kimi K3 estipula que las empresas que generen más de 20 millones de dólares anuales utilizando el modelo deben compartir sus ingresos, y Moonshot puede llegar a exigir hasta un 30% de esos ingresos, según fuentes de Reuters. Fuentes cercanas al medio indican que Alibaba seguirá un esquema similar, aunque el porcentaje exacto que solicitarán aún no está definido, ya que las negociaciones están en curso.
Esta estrategia ha sido observada durante décadas en las grandes tecnológicas estadounidenses, que ofrecen sus productos de forma gratuita o a bajo coste para ganar cuota de mercado y luego cobran a quienes hacen un uso intensivo y lucrativo de ellos. Paddy Srinivasan, CEO de DigitalOcean, un servicio en la nube que ya ofrece Kimi K3 y otros modelos chinos, explicó a Reuters: "Pagas por la colaboración con estos laboratorios de modelos abiertos para optimizar tu despliegue. Pagas por tener acceso anticipado a la siguiente versión del modelo". Srinivasan, quien confirmó un acuerdo comercial con Moonshot sin dar más detalles, describió este enfoque como un "modelo freemium de código abierto ya probado y contrastado". En la misma línea, Dan Fu, vicepresidente de Together AI, señaló al medio que empresas como la suya obtienen beneficios al optimizar el servicio, por ejemplo, mejorando el uso de los tokens, más que con el modelo en sí.
Detrás de esta presión por monetizar también se encuentra la guerra de precios que experimenta el sector en China. DeepSeek, otro de los grandes competidores, aplicó un descuento permanente del 75%, y actualmente, su modelo V4-Flash es el más económico de los más conocidos en la industria. A esto se suma el elevado coste del entrenamiento; según The Next Web, Moonshot habría utilizado hasta 20.000 chips de Nvidia alquilados en la nube de Alibaba para entrenar Kimi K3, una factura que eventualmente debe ser saldada.
Este cambio también desdibuja el significado de lo que es verdaderamente "abierto". Si los grandes usuarios están obligados a firmar un contrato antes de explotar el modelo, la licencia deja de encajar con la definición estricta de código abierto defendida por la Open Source Initiative. Técnicamente, el modelo se describiría mejor como de "pesos abiertos".
Este experimento no se limita a China. En Estados Unidos, Thinking Machines Lab, la startup cofundada por la exdirectora de tecnología de OpenAI Mira Murati, lanzó su primer modelo abierto el mes pasado y se espera que publique versiones más potentes próximamente. "No veo una barrera fundamental" para que surjan grandes modelos abiertos fabricados en EE. UU., comentó a Reuters Lin Qiao, CEO de Fireworks AI, quien no ofreció detalles sobre los acuerdos comerciales de su empresa con Moonshot.