Recientes incidentes en Ucrania con la red Starshield de SpaceX han reavivado el debate en Europa sobre la dependencia de sus capacidades de defensa respecto a la tecnología estadounidense. Ante esta preocupación, Palantir, proveedor del sistema Maven utilizado por la OTAN, ha afirmado que los usuarios tienen control total sobre su software, sin posibilidad de desactivación remota. Sin embargo, la confianza se ha visto comprometida, impulsando a varios países europeos a buscar alternativas propias.
Un incidente reciente en Ucrania, vinculado a la red Starshield de SpaceX, ha provocado que en Europa resurja la inquietud sobre el grado de autonomía de su capacidad de defensa y su dependencia directa de las decisiones tomadas en Washington. Uno de los sistemas en cuestión es el Maven de Palantir, utilizado por la OTAN, y la empresa ha asegurado que no hay motivos de preocupación. No obstante, la confianza se ha erosionado y, de momento, no existen alternativas claras.
Louis Mosley, vicepresidente ejecutivo de Palantir para Reino Unido y Europa, declaró a Reuters que ni la compañía ni el Gobierno de Estados Unidos tienen la capacidad de desactivar el Maven Smart System. Esta plataforma de inteligencia artificial procesa datos de satélites, radares y otros sensores para proporcionar a los mandos una visión detallada del campo de batalla, con el fin de agilizar la toma de decisiones. La OTAN adquirió este sistema en 2025 y ha estado operando a plena capacidad durante meses. Su principal ventaja es que reduce los tiempos de decisión de horas a minutos. La preocupación radica en que, si Estados Unidos decidiera apagarlo, la OTAN se quedaría sin la capacidad de 'ver' el campo de batalla. Este sistema no solo es utilizado por la OTAN, sino también por varios ejércitos europeos. Según Mosley, quien adquiere el software ejerce un control completo sobre él, ya que "no hay un botón de apagado" ni ningún mecanismo para desactivarlo de forma remota. Para garantizar la seguridad a los países clientes, el comprador decide si hay empleados de Palantir involucrados; en caso afirmativo, serían ciudadanos del país en cuestión con las habilitaciones de seguridad requeridas.
El incidente con Starshield en Ucrania ha generado escepticismo sobre la delegación de tecnología militar en Estados Unidos. En el conflicto con Rusia, Ucrania utiliza Starshield, la versión militar de Starlink, que emplea la misma constelación de satélites para telecomunicaciones y control de sistemas como drones. La semana pasada, Ucrania reportó que los terminales de los drones que se movían a más de 160 km/h dejaron de funcionar, impidiendo la optimización del uso de interceptores contra ataques rusos. Elon Musk desmintió su responsabilidad, afirmando que Starshield es propiedad del Gobierno de Estados Unidos, y Reuters informó que la orden de restringir los sistemas provino de la Casa Blanca. Se especula que el motivo fue político, ya que la medida se produjo poco después de que Donald Trump exigiera a Kiev que detuviera los ataques a refinerías rusas. Cabe señalar, como indicó el New York Times, que Ucrania no podría usar drones controlados con Starshield para atacar territorio ruso, dado que el sistema no funciona en Rusia y solo podría emplearse en defensa interna.
Días después del incidente, Ucrania confirmó que la conexión se había restablecido. Sin embargo, este corte fue suficiente para reavivar la cuestión de si Europa debería desarrollar tecnología propia en lugar de depender de sistemas clave controlados por agentes externos. Palantir, en este contexto, también ha sido criticada por su implicación en conflictos abiertos y su colaboración con la agencia de inmigración estadounidense ICE, lo que ha generado más interrogantes. Ante la percepción de que la actual relación con Estados Unidos no es tan sólida como en el pasado, varios países europeos han comenzado a tomar medidas.
- Alemania: la Bundeswehr ha preseleccionado a tres proveedores europeos para su proyecto de seguridad. Para su servicio de inteligencia interior, ha elegido a la francesa ChapsVision.
- Francia: utiliza sistemas Palantir, pero su servicio de inteligencia interior colabora con ChapsVision para implementar su solución de seguridad, la cual el Gobierno adoptará una vez esté plenamente integrada.
- Dinamarca: tras firmar un contrato de siete años con Palantir, ahora busca soluciones locales.
- Suiza: ha rechazado en varias ocasiones vínculos con la empresa por motivos de seguridad.
- Reino Unido: tiene un contrato vigente, pero está evaluando la posibilidad de cancelarlo anticipadamente, desarrollar un sustituto propio o buscar un proveedor alternativo.
- España: su contrato con Palantir, firmado en octubre de 2023, expira el 30 de noviembre. Aunque Defensa no lo ha confirmado, La Vanguardia asegura que no se renovará.
A pesar de que países como Alemania están muy activos en la búsqueda de alternativas, considerando "inimaginable" que Palantir sea el cerebro de algunos de sus sistemas militares, la realidad es que resulta difícil encontrar una alternativa europea viable que satisfaga las necesidades de la Unión a corto plazo. En Francia, existen dudas sobre si ChapsVision puede ser una alternativa real en el corto plazo, y en España, se espera que Indra y Telefónica cubran el hueco dejado por la empresa estadounidense. Sin embargo, más allá de la disponibilidad de estas alternativas, persiste el acuerdo multimillonario de la OTAN para la adquisición del Maven Smart System, que contó con la aprobación de los aliados.