La amenaza de la gripe aviar se ha convertido en una prioridad de salud pública en Europa, y España se posiciona entre los países que iniciarán una campaña de vacunación humana. Sin embargo, a diferencia de otras naciones, España limitará la profilaxis a profesionales expuestos con enfermedades de base. Esta medida preventiva busca abordar la intensa circulación del virus en animales, a pesar de la ausencia de casos autóctonos en humanos.
La amenaza de la gripe aviar ha trascendido el ámbito veterinario para integrarse en la agenda de la salud pública europea. España muestra un particular interés en esta situación, dado que los datos más recientes del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) sugieren que nuestro país, junto con Noruega y Croacia, es una de las tres regiones europeas que iniciarán una campaña de vacunación en humanos contra el virus de la gripe A.
El informe del ECDC, publicado a principios de este mes, detalla el panorama actual de la vacunación zoonótica en Europa. Tras encuestar a 30 países de la Unión Europea, el panorama es desigual: ocho naciones ya cuentan con recomendaciones nacionales, ocho están en proceso de desarrollarlas y once carecen de planes. En este contexto, España se ubica en el grupo de países que lanzarán su campaña a corto plazo, aunque con ciertas particularidades.
Mientras que en el resto de los países europeos las recomendaciones de vacunación se aplican a todas las personas de los grupos de riesgo, como ganaderos, trabajadores de mataderos o veterinarios, España ha restringido el alcance. Aquí, el país limita la profilaxis exclusivamente a aquellos profesionales expuestos que, además, presenten alguna enfermedad de base que pueda incrementar su riesgo de padecer una gripe más severa.
Esta postura conservadora se alinea parcialmente con la del propio ECDC, que actualmente considera que la evidencia científica no es suficiente para respaldar una vacunación amplia en toda la Unión Europea, relegándola a una "medida complementaria opcional" para los trabajadores expuestos.
El arma seleccionada para esta campaña profiláctica es la Zoonotic Influenza Vaccine Seqirus, que cuenta con la aprobación de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) desde octubre de 2023. El objetivo es inmunizar contra la cepa más predominante en la circulación global.
No obstante, la ficha técnica del producto señala una limitación importante: no existe un marcador inmunitario de protección establecido para la gripe A por subtipos H5, y se desconoce la duración de la protección después de la pauta primaria. A pesar de esto, los resultados parecen prometedores, ya que en personas no vacunadas previamente la protección alcanzó niveles muy altos. Además, se generaron anticuerpos capaces de neutralizar cepas del virus detectadas en granjas peleteras finlandesas y en el ganado bovino de Estados Unidos.
Contar con la vacuna es solo la mitad del camino, ya que aún es necesario persuadir a la población objetivo para que se vacune. Los datos disponibles de Finlandia indican que solo el 8,6% de la población acudió a recibir la primera dosis, y apenas un 7,5% completó la pauta completa.
En España, la maquinaria burocrática y de salud laboral ya está en marcha. Como referencia, el informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias para la temporada 2025-2026 señala que en España no se ha diagnosticado ningún caso humano autóctono de gripe aviar. Sin embargo, la circulación en animales es intensa, con 188 focos detectados, la inmensa mayoría en aves silvestres.