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Sáb, Oct

Ruptura del Vórtice Polar: Un Calentamiento Estratosférico Temprano Podría Alterar el Clima

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Los modelos de predicción meteorológica global convergen en la inminente ruptura del vórtice polar, un evento que se manifestaría como el calentamiento súbito estratosférico más temprano registrado desde 1958. Este fenómeno, caracterizado por una inversión en los vientos estratosféricos, plantea incertidumbres sobre sus futuras repercusiones climáticas, aunque su ocurrencia se considera casi un hecho.

Desde el 26 de octubre, los modelos del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo comenzaron a indicar una posible ruptura del vórtice polar en las siguientes dos semanas. Lo que inicialmente era una minoría de escenarios, se convirtió rápidamente en un consenso total para el 29 de octubre. Esta tendencia no es exclusiva de Europa; los principales modelos de predicción global han coincidido en que el vórtice experimentará una inversión en sus vientos estratosféricos entre el 4 y el 10 de noviembre.

De confirmarse, se trataría de un calentamiento súbito estratosférico, pero uno de características excepcionales: sería el más temprano desde 1958, adelantándose aproximadamente tres semanas al récord anterior. Aunque la ocurrencia de este evento se da casi por segura, sus consecuencias a largo plazo son aún inciertas.

El vórtice polar es una corriente de vientos intensos que circunda las masas de aire frío sobre los polos, formándose en la estratosfera, a una altitud de entre 16 y 48 kilómetros. Metafóricamente, este vórtice actúa como un contenedor del frío polar. Durante el verano, su presencia se debilita considerablemente, con escasa influencia en el clima hemisférico. Sin embargo, en invierno, el vórtice se fortalece y, aunque usualmente inofensivo, puede expandirse y afectar amplias regiones del hemisferio, un escenario que parece estar desarrollándose en las próximas semanas.

Para comprender el calentamiento súbito estratosférico, es fundamental recordar que la atmósfera se organiza en capas que, si bien tienen lógicas propias y funcionan de manera relativamente independiente, no están completamente desvinculadas. Esto aplica a la relación entre la troposfera (la capa más cercana a la superficie) y la estratosfera (la capa inmediatamente superior). Durante estos calentamientos súbitos, ondas atmosféricas que ascienden desde la troposfera irrumpen en la estratosfera, calentándola rápidamente y desorganizando la circulación aérea a gran altura por varias semanas.

Hacia el 24 de octubre, los vientos del vórtice estratosférico alcanzaron su punto máximo de la temporada, registrando aproximadamente 23 metros por segundo. No obstante, para el 30 de octubre a medianoche, esta velocidad había disminuido a 13,2 metros por segundo, una cifra inusualmente baja considerando que el promedio para esa fecha oscila entre 23 y 24 metros por segundo. Esta anomalía fue la primera señal.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) registra unas seis inversiones de este tipo por década, pero nunca una tan temprana en el año. Judah Cohen, del MIT, comentó que este nivel de alteración es más común en enero y febrero. A pesar de la certeza sobre la ocurrencia del calentamiento estratosférico en el polo norte, las consecuencias exactas permanecen desconocidas. Como señaló Víctor González el año pasado, "la facilidad para predecir un calentamiento súbito estratosférico a medio plazo contrasta mucho con la dificultad de anticiparse a sus consecuencias".