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Dom, Nov

La guerra en Ucrania: Drones y robots adoptan la escucha activa para detectar enemigos, marcando un cambio inquietante en el conflicto

Tecnologia
En un giro significativo en el conflicto ucraniano, ambos bandos están implementando una tecnología sencilla pero efectiva: micrófonos en drones y robots terrestres. Esto permite detectar la presencia enemiga a través del sonido, incluso cuando están fuera del alcance visual de las cámaras. Este avance convierte el campo de batalla en un entorno donde el silencio se vuelve una forma crucial de camuflaje, abriendo una fase especialmente inquietante en la guerra.

Durante años, la capacidad de ocultarse de las cámaras de los drones era vital para la supervivencia. Ahora, tanto las fuerzas rusas como las ucranianas están integrando una tecnología tan simple como un micrófono para modificar las dinámicas del conflicto. El campo de batalla está desarrollando la capacidad de escuchar, lo que introduce una fase particularmente preocupante en la guerra.

Los drones están descubriendo el sonido.

Según Forbes, ambos ejércitos están equipando drones de ataque y robots terrestres con micrófonos para identificar a los adversarios más allá del rango de visión de sus cámaras. Esta adaptación solo requiere componentes electrónicos de bajo coste y posibilita la detección de motores, conversaciones y movimientos cercanos. La relevancia radica en que una máquina puede advertir la proximidad de alguien sin necesidad de verlo.

Los drones que aguardan ocultos.

Esta evolución se basa en los denominados Zhdun, o «camareros», drones FPV de emboscada que comenzaron a emplearse a finales de 2024. En lugar de consumir toda su batería en vuelo, aterrizan cerca de carreteras, apagan sus motores y permanecen en espera durante horas, incluso toda la noche. Cuando un objetivo aparece, despegan y atacan desde corta distancia. Su principal limitación radicaba en la necesidad de mantener vigilancia visual sobre el punto de paso, lo que también los hacía vulnerables a ser detectados y destruidos por otros drones.

Rusia encontró una forma de atacar sin observar.

El 14 de agosto, el experto ucraniano Serhii Beskrestnov alertó que Rusia estaba utilizando drones de emboscada provistos de micrófonos. El 11 de septiembre, el fabricante ruso Ushkuynik confirmó la incorporación de esta tecnología a sus FPV de fibra óptica Prince Vandal Novgorod (KVN). El principio es elemental: un dron permanece oculto entre la vegetación, escucha el motor de un vehículo y despega cuando este se aproxima. Según las cifras recabadas por los analistas, la producción de KVN se sitúa alrededor de las 50.000 unidades mensuales.

Ucrania respondió en cuestión de semanas.

El 17 de octubre, la compañía ucraniana Ptashka anunció que sus drones FPV de fibra óptica ya incluían micrófonos. Según el fabricante, pueden detectar conversaciones en voz alta a una distancia de entre 20 y 30 metros, vehículos ligeros a 50-100 metros y maquinaria pesada hasta a 200 metros. Estos alcances son declarados por la empresa y están sujetos a las condiciones del terreno y al ruido ambiental. Su sistema Multi-Zhdun permite además que un solo operador supervise múltiples drones emboscados y reciba alertas sobre cuál está captando sonidos sospechosos.

Los robots terrestres también están escuchando.

Insider explicó que esta transformación se extiende a los vehículos no tripulados que Ucrania utiliza para transportar municiones, evacuar heridos, colocar minas y atacar posiciones rusas. Empresas como DevDroid están integrando micrófonos que transmiten sonido al operador, permitiendo detectar actividad fuera del campo de visión de las cámaras. La hierba alta, los obstáculos y las irregularidades del terreno pueden ocultar a una persona o un vehículo, pero sus movimientos y sonidos, bajo ciertas circunstancias, siguen siendo perceptibles.

Y ahora las máquinas también hablan.

DevDroid está incorporando altavoces capaces de reproducir mensajes grabados o transmitir la voz del operador. Los robots pueden instar a soldados rusos a rendirse, comunicarse con combatientes ucranianos aislados y facilitar el contacto con heridos durante una evacuación. De hecho, ya se han difundido imágenes de militares rusos rindiéndose ante robots terrestres, mientras otros fabricantes, como Roboneers, han presentado sistemas que emiten mensajes de rendición. La misma máquina que detecta una posición puede transformarse en un medio para dirigirse a quienes se encuentran en ella.

Conectar todos esos oídos.

La localización acústica tiene precedentes centenarios. Durante la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, el físico británico William Lawrence Bragg desarrolló sistemas de micrófonos para localizar artillería enemiga mediante las diferencias en los tiempos de llegada del sonido. Ucrania ya utiliza una red acústica conocida como Sky Fortress para detectar drones rusos. ¿Lo siguiente? El siguiente paso podría implicar la integración de las señales captadas por múltiples FPV en plataformas de información militar como Delta. Una red coordinada permitiría estimar la posición de disparos, motores y otras fuentes sonoras, y transmitir esa información a las unidades capaces de intervenir. Dicho esto, hablamos de una integración generalizada como una posibilidad tecnológica, no como una capacidad demostrada.

Esconderse ya no garantiza pasar inadvertido.

Parece evidente que este cambio introduce una nueva dificultad para los soldados: evitar una cámara no implica necesariamente escapar de la detección. Ahora, un motor encendido, una conversación o un disparo son suficientes para revelar actividad desde una posición oculta. Además, un solo micrófono no siempre permite identificar ni localizar con precisión al emisor del sonido, y el viento, las explosiones o el ruido de fondo también pueden dificultar la escucha. Sin embargo, la perspectiva de miles de sensores conectados sugiere un frente donde cada vez habrá menos lugares desde los que operar sin dejar alguna señal detectable.

Una guerra que se actualiza como un teléfono.

Según DevDroid, sus ingenieros mantienen contacto constante con las unidades ucranianas y pueden probar y distribuir ciertas mejoras de software en aproximadamente una semana. En apenas dos meses, los drones de emboscada con micrófonos pasaron de ser una táctica rusa denunciada por Ucrania a una tecnología anunciada abiertamente por fabricantes de ambos bandos. Si se considera, la consecuencia va mucho más allá de un nuevo accesorio. La guerra parece estar evolucionando hacia un escenario en el que las máquinas vigilan con cámaras, escuchan con micrófonos y pueden compartir lo que detectan. Desde esa perspectiva, para un soldado, el silencio comienza a convertirse en otra forma de camuflaje.