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Dom, Nov

El poder adquisitivo de los hogares españoles sufre un descenso significativo a pesar de la moderación inflacionaria

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A pesar de una desaceleración en el encarecimiento de alimentos y bebidas no alcohólicas, el poder adquisitivo de los hogares españoles no se ha recuperado. Un informe de la OCU revela que la cesta de la compra se ha encarecido casi un 40% en los últimos cinco años. Expertos y estudios como el de Adecco confirman una pérdida real de capacidad de compra, con salarios que no logran compensar la inflación acumulada desde 2019.

Aunque España ha experimentado un alivio en la inflación y la situación global se distingue de las alzas desproporcionadas observadas en 2022 tras la guerra de Ucrania, persisten desafíos económicos. Datos recientes indican que, en septiembre, los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron un 2,7% interanual, una cifra significativamente menor al 10,5% registrado tres años antes. La interrogante principal es si esta desaceleración permite a los hogares españoles recuperar su poder adquisitivo.

Existen indicadores que sugieren escepticismo. Un dato clave es el 39,5%. La OCU realiza anualmente un estudio comparativo de supermercados para identificar las opciones más económicas, basándose en una cesta prototipo de 244 artículos que incluye alimentos, productos de limpieza, droguería e higiene. Este ejercicio proporciona una perspectiva adicional sobre la evolución de los precios, complementando los cálculos del INE.

El estudio de 2026 de la OCU ha revelado una sorpresa. Aunque la organización reconoce una moderación en el encarecimiento del carro de la compra en el último año (del 2,5% en 2025 a un 1,8%), sus expertos advierten que, al analizar la subida acumulada en el último lustro, se observa una cifra preocupante: desde 2021, los productos de su cesta se han encarecido en promedio un 39,5%. En el caso de los artículos frescos, el aumento es aún mayor, rondando el 44%.

El análisis de la OCU también destaca que algunos artículos han duplicado o incluso superado su precio en los últimos años. El café molido económico, por ejemplo, ha subido un 142%. Los huevos talla M se encarecieron un 135%, los L un 123%, y las tabletas de chocolate con leche un 101%. En contraste, la organización solo identificó tres productos más baratos hoy que al inicio de la pandemia: el detergente, los yogures naturales de la marca Danone y las bebidas de arroz.

Con base en estos datos, la OCU concluye que “Los hogares siguen sin recuperar el poder adquisitivo de antes de la pandemia, y aún menos el anterior a la crisis de 2008”. Es importante señalar que, aunque el informe se publicó en septiembre, sus sondeos no reflejan completamente los efectos de la guerra de Irán.

Para una comprensión más amplia de la variación del poder adquisitivo en España, es necesario ir más allá de la cesta de la compra de la OCU. El Índice de Precios al Consumo (IPC) calculado por el INE ofrece una perspectiva valiosa. Su dato de septiembre mostró una tasa anual general del 4,9%, seis décimas más que en agosto. Aunque lejos del 11% alcanzado en 2022, confirma la persistencia de productos y servicios, como el transporte o la vivienda, que ejercen presión sobre las finanzas domésticas.

Las estadísticas del INE también indican que no solo los precios han subido en los últimos años, sino también los salarios. La cuestión no es tanto el encarecimiento de la cesta de la compra, la vivienda o el transporte, sino la capacidad de compra actual de los ingresos familiares. ¿Permiten comprar lo mismo que antes de la pandemia? ¿Ha habido una ganancia o pérdida de poder adquisitivo?

The Adecco Group Institute abordó esta misma pregunta en su informe ‘Monitor Anual Adecco sobre Salarios’. Basándose en datos del INE, la entidad concluye que, si bien el salario medio en 2025 fue de 2.055 euros mensuales (brutos), un incremento del 3,4% respecto al año anterior, la ganancia de poder adquisitivo real fue menor. Esta ganancia se desvanece al analizar los salarios y precios desde 2019.

El análisis de Adecco muestra que el salario medio bruto mensual aumentó un 3,4% entre 2024 y 2025, lo que equivale a 67 euros más al mes o 804 euros al año. Considerando que el IPC medio de 2025 fue del 2,7%, la ganancia de poder adquisitivo real, una vez descontado el impacto de la inflación, fue del 0,7%, aproximadamente 14 euros al mes o 168 euros al año. Este efecto de la subida salarial se reduce considerablemente.

La situación empeora al analizar los datos del último lustro. Entre 2019 y 2025, el aumento salarial acumulado fue del 21,3%, un incremento considerable que, sin embargo, no compensa la inflación del 22,7%. En otras palabras, según Adecco, el balance acumulado en ese período fue negativo en un 1,1%. Si bien la renta de las familias incluye otras fuentes de ingresos, este porcentaje es revelador.

La reducción del poder adquisitivo de los hogares es una percepción compartida. El economista Gonzalo Bernardos estima que “desde que está Pedro Sánchez (2018) el poder adquisitivo de aquellos [trabajadores españoles] que se rigen por convenio ha bajado el 2,2%”. Atribuye este descenso a una combinación de factores que trascienden España, mencionando la pandemia, las guerras de Ucrania y Rusia en 2022 y 2023, y la influencia de Donald Trump este año.

José María Rotellar, doctor en economía y profesor de la Universidad Francisco Marroquín, también ha analizado la situación. En una columna reciente en elEconomista, cuestionó el alcance de la subida salarial de los últimos años. “Los salarios en términos corrientes han aumentado. Sin embargo, la cuestión relevante no es cuánto se cobra nominalmente, sino qué capacidad de compra proporciona ese salario”, advierte. Al examinar las cifras, la imagen deja de ser favorable.

Rotellar reconoce que el salario medio bruto pasó de 26.992 euros en 2018 a 32.446 euros en 2025, un incremento del 20,5%. No obstante, al descontar el IRPF y las cotizaciones, el salario medio neto creció en realidad un 16,5%, alcanzando los 25.400 euros. El segundo ajuste se produce al descontar la inflación (22,5%). Con esta corrección, se observa que, aunque el trabajador medio cobre 25.400 euros netos, su capacidad de compra de facto equivale a la que tenía una persona que ganaba 20.729 euros en 2018. “La consecuencia es evidente. El poder adquisitivo real neto ha pasado de un índice 100 en 2018 a un índice 95,1 en 2025. Dicho de otra manera, el trabajador medio ha perdido un 4,9% de poder adquisitivo durante este período”, concluye. En la práctica, para preservar el poder adquisitivo de 2018, el salario neto de 2025 tendría que haber rondado los 26.700 euros.