Los prospectos de salida a bolsa, aunque densos, revelan las proyecciones más ambiciosas de las empresas. El documento de Anthropic, la firma de inteligencia artificial, ha desvelado una cifra sorprendente: un mercado potencial de más de 40 billones de dólares anuales. Esta estimación, reconstruida por el Wall Street Journal, se basa en el valor económico del trabajo del conocimiento, planteando interrogantes sobre el futuro del empleo y la remuneración en sectores clave.
Los folletos de salida a bolsa, conocidos como 'prospectos' en España o S-1 en Estados Unidos, son documentos extensos y complejos, diseñados principalmente para abogados, economistas o entusiastas del mercado financiero. Sin embargo, su minuciosidad y el tedio que pueden generar son precisamente lo que los hace interesantes, ya que en estas páginas las empresas se ven obligadas a ser transparentes, incluso al detallar sus riesgos en casi cien páginas.
El prospecto de Anthropic, que dedica una gran parte a advertir sobre los posibles inconvenientes de su negocio para los inversores, también revela una cifra significativa. Según una reconstrucción del Wall Street Journal, el documento sugiere un mercado potencial que supera los 40 billones de dólares al año. Esta estimación, que resulta inquietante por su simplicidad, parte del valor económico total del trabajo del conocimiento proyectado para 2025, incluyendo profesiones como abogados, analistas, programadores, consultores, traductores y periodistas. Esencialmente, esos 40 billones representan la suma de sus nóminas.
Resulta inusual encontrar un precedente de una gran empresa que, al salir a bolsa, base su cifra de negocio en la clase profesional. Históricamente, el software se ha comercializado como una herramienta para aumentar la productividad. Por ejemplo, una licencia de Excel tenía un valor porque hacía más eficiente al contable, quien seguía ejerciendo su profesión y percibiendo su salario. El mercado de Microsoft era una fracción de lo que generaban sus usuarios. Sin embargo, en el caso de Anthropic, esa fracción se disuelve porque el mercado que la empresa busca ocupar es el usuario en su totalidad, es decir, el trabajador completo.
Las cifras de Anthropic se alinean con esta narrativa. La compañía ha alcanzado un margen bruto del 85% en el primer semestre de este año. Además, su coste de computación ha disminuido drásticamente, pasando de 2,50 dólares por cada dólar ingresado a menos de 50 centavos en poco más de un año. Esto indica que el producto ya es rentable, y el siguiente paso es expandir su presencia en el mercado.
Es notable cómo se ha interpretado este avance, a menudo visto como un logro digno de aplauso. Se compara con cifras de mercado como los 28,5 billones de SpaceX, que se enfocaba en el espacio, sin reflexionar sobre el origen de cada dólar. Sin embargo, cada uno de esos 40 billones tiene hoy un nombre y apellido, y es lo que percibimos a final de mes.
No obstante, esto no implica que el escenario se vaya a materializar necesariamente. Los mercados potenciales suelen ser proyecciones optimistas que, aunque presentadas con la seriedad de una hoja de cálculo, sirven para justificar valoraciones más que para predecir el futuro. A pesar de ello, las ambiciones de una empresa revelan su perspectiva del mundo. Una compañía que desarrolla herramientas suele ver a sus clientes como individuos con problemas a resolver. En contraste, esta empresa observa el mercado laboral y lo interpreta como una partida de gasto.
Cabe aclarar que los 40 billones no aparecen explícitamente en el folleto. Esta cifra se obtiene al realizar el cálculo, de la misma manera que se infieren aspectos que una industria da por sentados y ya no considera necesario documentar. Durante años, la pregunta sobre si la inteligencia artificial reemplazaría nuestros trabajos ha sido recurrente. Ahora, esa cuestión tiene un valor monetario, reflejado en un documento oficial, revisado por abogados y listo para la inversión. La incógnita que persiste es qué parte de esos 40 billones seguirá llegando a nuestras cuentas cada fin de mes y cuánto irá a parar a los bolsillos de sus accionistas.