Un usuario experimentó la eficacia de un agente de inteligencia artificial llamado Instinct para gestionar la baja de su antigua motocicleta, un trámite que encontraba particularmente engorroso. La herramienta se encargó de todo el proceso, desde la búsqueda de desguaces hasta la comunicación y seguimiento, demostrando el potencial de la IA para manejar tareas administrativas que suelen ser un dolor de cabeza para muchas personas. Este caso subraya cómo los agentes de IA pueden liberar tiempo y esfuerzo en gestiones cotidianas, siempre que se establezcan límites claros en el manejo de datos personales.
Pocas veces un agente ha resultado tan útil como al resolver tareas que, personalmente, me resultan imposibles. Un ejemplo es la gestión para dar de baja mi antigua motocicleta, la cual acumula una capa de polvo y no se ha utilizado desde hace años. Es una situación difícil de explicar, similar a la serie 'Perdidos'. Por ello, Instinct se convirtió en un gran aliado. Me cuesta mucho lidiar con los trámites; soy de los que preferiría seguir pagando una suscripción solo para evitar una llamada de diez minutos con el soporte técnico. Es en este punto donde los agentes de IA como Instinct demuestran su gran valor: pueden encargarse de esas pequeñas acciones que a muchos se les complican. Siempre que no gestionen demasiados datos personales, los agentes son bienvenidos.
El inicio de sesión en Instinct se realiza con el número de teléfono. Aunque suene a guion de película, fue un experimento práctico para determinar si Instinct era adecuado para mí. Lo configuré en mi teléfono secundario, utilizando también una cuenta de WhatsApp secundaria. No es el agente que más utilizo, ya que mi 'Hermes' local me genera mayor confianza, aunque solo sea porque gran parte de su procesamiento es local. Aun así, quise poner a prueba a Instinct.
La situación es real: tengo una motocicleta en desuso, que probablemente no volveré a utilizar, y por la cual cada año se me cobra el impuesto de circulación porque no la di de baja. No es una gran suma, pero se va acumulando. Sabiendo que no gestionaría la baja por mí mismo, se lo pedí directamente a Instinct. Me gusta cómo Instinct reacciona a los mensajes para indicar que está trabajando en la tarea. Y así fue.
El agente me explicó cómo se podía realizar el trámite y que lo más sencillo, si no iba a usar más la moto, era llevarla a un desguace para que esta empresa se encargara de dar de baja el vehículo. El siguiente paso fue localizar un desguace cercano que ofreciera servicio a domicilio, ya que no iba a llevar la moto empujando. Instinct me encontró tres desguaces próximos con desplazamiento a mi casa. Me proporcionó los costos y me decidí por uno que me descontaba el valor de la chatarra del servicio de grúa. Después de darle mi aprobación, el agente se encargó de redactar el correo, enviarlo y hacer el seguimiento. ¿Tiempo total? Menos de diez minutos, mientras yo desayunaba tranquilamente.
No solo realiza la tarea, sino que también le da seguimiento. Contactar por primera vez es relativamente fácil para un agente, pero que lleve por sí solo el seguimiento no tanto. Instinct envió el correo tras mi aprobación y mantuvo el contacto con el desguace para establecer los términos, costos y fechas. Conforme había novedades en el tema, me avisaba para aprobar el siguiente paso. Y solo al final le proporcioné parte de mis datos, porque el desguace los necesitaba para el desplazamiento.
Este es solo un ejemplo: agentes como Instinct pueden encargarse de tareas tediosas y engorrosas, de aquellas que solo cuestan porque hay que estar constantemente detrás. Delegar me parece una buena idea, aunque con precauciones: cuanta menos información personal tengan los agentes y menos capacidad para generar un desastre, mejor. Es crucial evaluar los límites y la información a la que tiene acceso cada agente, ya que pueden tomar decisiones fatales imposibles de solucionar.
Instinct no es de los agentes más anónimos que existen, ya que, de entrada, necesita el número de móvil. A partir de aquí, sí se le puede restringir la información que maneja (cuantos más datos tenga, más resolutivo será su comportamiento, a costa de un mayor riesgo). Si tiene que manejar datos sensibles, lo mejor es no usar ninguna IA. Por cierto: al fin me deshice de la moto. Me propongo como deber ser menos perezoso con los trámites.