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Dom, Nov

Nuevo estudio sugiere que un aceite enriquecido con ácido oleanólico podría ralentizar el daño renal en pacientes diabéticos

Tecnologia
Investigadores españoles han explorado el potencial de un aceite funcional enriquecido con ácido oleanólico para mitigar el daño renal en personas con diabetes tipo 2. Los resultados preliminares indican que este compuesto, presente de forma natural en la aceituna, podría frenar el deterioro de la función renal, especialmente en pacientes con una condición ya comprometida. Este hallazgo abre la puerta a nuevas estrategias de manejo para los efectos multiorgánicos de la diabetes.

La diabetes tipo 2 es una condición que trasciende el mero control del azúcar, impactando significativamente diversos órganos como los ojos y los riñones. Por ello, la investigación actual se enfoca en desarrollar tratamientos efectivos que contrarresten el daño orgánico provocado por la diabetes. Una reciente investigación ha puesto el foco en un tipo de aceite.

Un estudio reciente, publicado en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism por científicos de varias instituciones españolas, no evaluó el aceite de oliva común. En su lugar, 97 pacientes diabéticos, además de su medicación habitual, consumieron durante 12 meses un aceite funcional enriquecido con ácido oleanólico, a una dosis de 600 mg/kg.

El ácido oleanólico es un triterpeno que se encuentra de manera natural en la cutícula de la aceituna y en las hojas del olivo; sin embargo, solo una pequeña porción se incorpora al aceite durante su elaboración tradicional. En este estudio, se buscó potenciar su papel diseñando un producto donde el aceite sirviera como vehículo para que este compuesto llegara más fácilmente al torrente sanguíneo.

Al comparar a los pacientes que consumieron este aceite enriquecido con aquellos que tomaron un aceite de oliva convencional, se observó que el producto enriquecido ralentizó la disminución del filtrado glomerular estimado, un indicador clave de la función renal. Además, previno el aumento del cociente albúmina/creatinina en orina, que sí empeoró en el grupo de control.

La respuesta de estos marcadores, que suelen deteriorarse en personas con disfunción renal, parece estar ligada a una reducción del estrés oxidativo y de los productos nocivos generados por el incremento de azúcar en sangre en pacientes diabéticos.

Es crucial señalar que el aceite no mejoró la función renal, sino que detuvo su progresión negativa. Este efecto protector no se manifestó en todos los participantes, sino que se limitó a aquellos pacientes que ya presentaban una situación renal delicada. Por el contrario, en pacientes con una función renal completamente normal, las diferencias fueron mínimas.

Cabe añadir que el ensayo clínico se diseñó inicialmente para evaluar el control glucémico, no la función renal. Por esta razón, los propios autores son transparentes y describen el estudio como generador de hipótesis, advirtiendo sobre la necesidad de ensayos clínicos de mayor envergadura antes de poder hablar de una verdadera relevancia clínica.

Este compuesto tiene un historial prometedor. Ya en 2019, el mismo grupo de investigación publicó el estudio PREDIABOLE, donde se probó el aceite en 176 pacientes prediabéticos, resultando en una reducción del 55% en el riesgo de desarrollar diabetes en comparación con el grupo de control.

Más recientemente, en 2024, ensayos con modelos animales de la Universidad de Málaga confirmaron que los aceites ricos en triterpenoides disminuían el daño renal y el estrés oxidativo en ratas diabéticas con mayor eficacia que los aceites de comparación.

El aceite tradicional que usamos en nuestras cocinas también posee propiedades beneficiosas, como lo demostró el macroestudio CORDIOPREV. Este estudio observó que una dieta mediterránea rica en aceite de oliva virgen extra (AOVE) lograba frenar la disminución del filtrado renal en comparación con una dieta baja en grasa. Curiosamente, este efecto se notó principalmente en diabéticos con un filtrado ligeramente reducido, replicando el patrón observado ahora en el estudio OLTRAD.

La investigación en esta área es fundamental, ya que nos proporciona herramientas poderosas para implementar medidas de control en pacientes cuyos órganos se deterioran más rápidamente de lo normal. En este contexto, un cambio en el estilo de vida es esencial, y la incorporación de un aceite de oliva enriquecido podría ser una forma adicional de contribuir a una mejor calidad de vida.