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Dom, Nov

El castaño en Europa: Un mapa revela su historia, distribución y desafíos futuros

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El castaño, un árbol emblemático en Europa, ofrece frutos, madera y embellece paisajes. Su distribución, históricamente atribuida a los romanos, es más compleja y se remonta a periodos pre-glaciares, expandiéndose significativamente en la Edad Media. Un nuevo mapa detalla su presencia nativa e introducida, crucial para su conservación y para comprender su incierto futuro ante el cambio climático.

Pocos árboles son tan característicos y emblemáticos en toda Europa como el castaño. Este árbol es muy versátil: produce frutos (su época y se pueden preparar rápidamente en una freidora de aire), proporciona madera, sirve como leña y, por supuesto, adorna bosques y parques urbanos.

La historia de su distribución es tan difusa que se pierde en la antigüedad. Aunque su expansión se ha atribuido históricamente a los romanos, la realidad es que estaba presente en gran parte de Europa antes del último periodo glaciar, y su mayor extensión se produjo en la Edad Media como una alternativa al cereal en regiones montañosas poco aptas para la agricultura. Por esta razón, un mapa de la distribución del castaño no se limita a la ecología, sino que es también una cartografía de la historia humana.

Saber dónde el castaño es autóctono y dónde ha sido plantado por el ser humano ayuda a proteger su diversidad genética y a defenderlo de amenazas como el chancro (una enfermedad causada por un hongo) o el cruce con especies asiáticas. Además, sus bosques están incluidos en la lista de hábitats de interés europeo de la Directiva Hábitats, lo que obliga a los estados miembros a designar zonas para su protección. Sin embargo, su futuro con el cambio climático es incierto y un "caramelo envenenado": aunque ampliará sus fronteras, los modelos proyectados para la península ibérica apuntan a la reducción de zonas adecuadas para su existencia, especialmente en la franja mediterránea.

El mapa de la distribución del castaño en Europa forma parte del conjunto de datos "Mapas corológicos de las principales especies leñosas europeas" y se basa en inventarios forestales nacionales, literatura, observación de campo y criterio experto. La leyenda es sencilla: el color verde corresponde al área nativa probable y el naranja, a la introducida y naturalizada desde el Neolítico. Las "x" en ambos colores representan poblaciones aisladas.

Las zonas nativas resultan especialmente interesantes: las manchas dispersas se encuentran en el noroeste ibérico (Galicia y la cornisa cantábrica occidental), una franja pirenaica occidental, los Alpes occidentales y surorientales, el arco de los Apeninos italianos, los Balcanes meridionales (Pindo, Peloponeso y Calcídica) y una larga banda que bordea el sur del mar Negro, desde Anatolia hasta el Cáucaso.

Cabe recordar que este árbol sobrevivió a la última glaciación, así que conforme avanzaba el frío, su territorio se fue recortando y acabaron confinados en escasos refugios climáticos del sur del continente. El European Forest Genetic Resources Program explica que el castaño probablemente recolonizó el continente desde refugios, concretamente desde Turquía.

La zona introducida y naturalizada domina el centro y el oeste continental: casi toda Francia, el Reino Unido, el valle del Rin y Europa central, los Balcanes, islas como Córcega, Cerdeña y Sicilia, además de alguna mancha puntual en el norte de África. Las poblaciones aisladas son especialmente numerosas en Alemania, Europa central y el Mediterráneo. ¿Qué ocurre con los países nórdicos o el Este? El clima limita su presencia: es un árbol de climas templados, con lluvias abundantes y sin sequía prolongada.