Estados Unidos ha escalado su ofensiva militar en Irán, atacando cinco puentes estratégicos y una estación de tren, lo que resultó en al menos siete muertes. Esta acción sigue a una advertencia del presidente Donald Trump sobre la ampliación de los ataques contra infraestructura crítica. La respuesta de Teherán no se hizo esperar, con ataques a bases estadounidenses y otros objetivos en la región, mientras que la escalada militar continúa impactando el comercio global y los precios del petróleo.
Estados Unidos intensificó el viernes por la mañana su campaña militar contra Irán, llevando a cabo bombardeos en cinco puentes vitales y la estación de ferrocarril de Bandar Khamir, una ciudad portuaria situada en el sur del país. Esta operación provocó al menos siete fallecimientos, según reportó la agencia estatal iraní IRNA. Este asalto representa la sexta noche consecutiva de bombardeos por parte de Estados Unidos contra objetivos iraníes y se produce luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara una expansión de los ataques contra infraestructuras esenciales para presionar a Teherán a poner fin al bloqueo en el estrecho de Ormuz. Imágenes verificadas por la agencia Reuters muestran considerables daños en el puente de Kahurestán, donde la barandilla quedó destrozada y un vehículo sufrió el impacto. Un video capturado por un testigo visual ilustra la magnitud de la colisión. “Así se encuentra el puente de Kahurestán en este momento. La situación es sumamente grave”, se escucha decir en la grabación, mientras se afirma que cuatro personas perdieron la vida en ese lugar.
Además de los puentes, los bombardeos también impactaron la estación de tren de Bandar Khamir y el aeropuerto de Iranshahr, ubicado en el sureste de Irán, de acuerdo con reportes de medios estatales iraníes.
Irán responde con nuevas agresiones
En respuesta, Teherán lanzó una nueva serie de ataques contra instalaciones militares estadounidenses en Oriente Medio. La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) se atribuyó la autoría de un ataque contra la base de Al-Tanf, en Siria, describiéndolo como una represalia por la muerte de militares iraníes durante los bombardeos en Iranshahr. Los ataques iraníes también alcanzaron Qatar, Jordania, Bahréin y Kuwait. Aunque varios proyectiles fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea de estos países, Kuwait informó de daños en una planta de energía y agua, lo que llevó a las autoridades a pedir a la población que hiciera un uso eficiente de la electricidad. En Jordania, las fuerzas antiaéreas derribaron tres misiles sin que se reportaran heridos, mientras que en Erbil, en el Kurdistán iraquí, la coalición liderada por Estados Unidos destruyó ocho drones.
Aumenta el impacto en el comercio global
La intensificación militar sigue afectando el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas. Según datos de tráfico marítimo citados por Reuters, solo tres buques de carga cruzaron el estrecho el jueves, una cifra muy inferior al promedio de 125 embarcaciones diarias registrado antes del conflicto. La tensión también ha elevado el precio del petróleo. El barril de Brent superó los 85 dólares, con un incremento cercano al 1%, mientras que el crudo WTI avanzó un 1.3%, situándose en 79.95 dólares por barril.
Teherán mantiene abierta la vía diplomática
A pesar del aumento de las hostilidades, la Casa Blanca aseguró que Irán sigue interesado en llegar a un acuerdo que permita reducir la tensión. Sin embargo, Reuters informó que Teherán habría solicitado a los rebeldes hutíes en Yemen que se prepararan para cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb, una ruta estratégica para el comercio energético en el mar Rojo, en caso de que el Comando Central de Estados Unidos ataque la infraestructura eléctrica iraní.