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Vie, Jul

Presidente de Argentina no asistirá a la final del Mundial por razones de superstición

Internacionales
El presidente argentino, Javier Milei, confirmó que no viajará a la final de la Copa del Mundo, donde su selección se enfrentará a España. Su decisión se basa en mantener una rutina supersticiosa que ha seguido exitosamente a lo largo del torneo. Verá el encuentro desde la residencia presidencial, como lo ha hecho en partidos anteriores, para no "salar" al equipo.

El titular del ejecutivo de Argentina, Javier Milei, ratificó este jueves que no se desplazará a la instancia definitiva de la Copa del Mundo, donde el equipo nacional se medirá con España. Argumentó que mantendrá la misma costumbre que ha practicado durante toda la competición, debido a una creencia supersticiosa. El líder explicó que presenciará el encuentro del próximo domingo desde la residencia oficial en Olivos, tal como lo hizo en los siete duelos previos disputados por la escuadra argentina, todos con resultados positivos para el actual campeón global.

Al ser consultado sobre la posibilidad de estar presente en el partido en el estado de Nueva Jersey, donde se anticipaba que coincidiría con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, Milei descartó dicha opción. “De ninguna manera. Continuaré viendo los partidos desde Olivos como el primer día”, aseveró durante una entrevista otorgada a la emisora argentina El Observador.

El dignatario admitió que su determinación obedece a una “cábala”, una práctica de superstición muy extendida entre los seguidores argentinos. “Sí”, contestó cuando se le preguntó si se trataba de una cábala, antes de revelar otro de sus ritos. “Como hace frío y no enciendo la calefacción, uso una chaqueta de una compañía petrolera (YPF). El día del partido contra Suiza sentí mucho calor. Me la quité y nos marcaron un gol. Me la volví a poner y no me la he quitado desde entonces”, narró.

Las denominadas cábalas son parte integral de la cultura futbolística de Argentina y motivan a numerosos aficionados a repetir con exactitud las mismas acciones cuando consideran que estas han coincidido con una victoria de su conjunto. Algunos utilizan la misma vestimenta durante todo el campeonato, otros observan los encuentros desde el mismo lugar o incluso evitan modificar cualquier detalle de su rutina por temor a influir negativamente en la suerte de la selección.

Esta tradición también ha llegado a los presidentes argentinos. Desde el Mundial de Italia 1990, cuando el entonces mandatario Carlos Menem visitó al equipo antes de la inesperada derrota contra Camerún, los jefes de Estado han evitado asistir a partidos considerados cruciales para no ser señalados como portadores de mala fortuna.

Argentina buscará el domingo obtener su segundo título mundial consecutivo, un logro que solo un grupo selecto de selecciones ha conseguido en la historia del deporte rey.