La Sony A7R VI emerge como la última incorporación a la línea de cámaras sin espejo de alta resolución de Sony, la serie ILCE 7R. Equipada con un sensor de 66,8 MP y el potente procesador Exmor RS BIONZ XR2, esta cámara redefine las expectativas de velocidad y calidad, alcanzando 30 FPS y grabación de video 8K. Aunque es una maravilla tecnológica, su enfoque principal es el estudio, ofreciendo un rendimiento excepcional que requiere equipos informáticos avanzados para manejar la vasta cantidad de datos generados.
En el ámbito de las cámaras sin espejo de Sony, la gama ILCE 7 se divide en varias ramas, y la A7R VI es la más reciente adición a la serie R (resolución). Esta cámara de estudio, que también puede usarse en entornos casuales, incorpora un sensor de 66,8 MP. Combinado con el procesador Exmor RS BIONZ XR2, es capaz de alcanzar los 30 cuadros por segundo (FPS) y grabar video en 8K 4:2:2 a 10 bits. Esta calidad está al alcance de muy pocas cámaras y exige ordenadores de última generación para procesar tal volumen de datos. A pesar de ser una de las mejores cámaras actuales, no genera la misma emoción que otros modelos de la marca o de la misma serie, lo que podría indicar que se ha alcanzado un límite tecnológico.
Sus prestaciones son notables, incluyendo un rango dinámico de 16 pasos y un avanzado sistema de enfoque automático. Destaca especialmente el sensor apilado y la nueva batería, que promete una mejora en el rendimiento respecto a su predecesora.
La Sony A7R VI fue presentada en el último trimestre de 2022, cuatro años después de la A7R V, e introduce mejoras significativas. La más relevante para la gama es el sensor apilado de 66,8 MP. La serie R, además de la resolución, ahora prioriza la alta velocidad.
| Sony A7R VI | |
|---|---|
| Sensor | CMOS Exmor RS full-frame de 35 mm |
| Megapíxeles (total) | 72,6 megapíxeles |
| Megapíxeles (efectivos) | 66,8 megapíxeles |
| Megapíxeles (vídeo) | 55,8 megapíxeles |
| Procesador | BIONZ XR2 |
| Visor | OLED de 1,6 cm Quad-XGA OLED Aprox. 9,44 millones de puntos |
| Pantalla | LCD TFT de 8 cm Táctil Aprox. 2,1 millones de puntos Ángulo ajustable |
| Sensibilidad ISO | 100-32000 |
| Ráfaga de disparo | 30 FPS |
| Almacenamiento | Dos ranuras para tarjetas SD (compatible con UHS-I/II)/tarjeta CFexpress 2 tipo A |
| Formatos de imagen | RAW, JPEG, HEIF (4:2:0 / 4:2:2), RAW & JPEG, RAW & HEIF |
| Resolución vídeo máxima | 7680 x 4320 (4:2:0, 10 bits) (aprox.): 29,97p (400 Mbps / 200 Mbps) |
| Conectividad inalámbrica | Wi-Fi 6 / 6E (802.11ax) Triple band (2.4 GHz / 5 GHz / 6 GHz) Bluetooth 5.3 |
| Función de transferencia | FTP (LAN con cable [USB-LAN], tethering USB, Wi-Fi) Envío a smartphone Control remoto mediante smartphone Captura remota |
| Dimensiones | Aprox. 132,7 x 96,9 x 82,9 mm Aprox. 132,7 x 96,9 x 72,8 mm (desde el grip hasta el monitor) |
| Peso (con tarjetas y batería) | Aprox. 713 gramos |
| Precio de lanzamiento (solo cuerpo) | 5.100 euros |
Todas estas características superan considerablemente las prestaciones del modelo anterior. Por ejemplo, el visor mantiene la misma resolución, pero triplica su luminosidad y ofrece un espacio de color DCI-P3, superior al sRGB habitual.
Cuando un fotógrafo elige una cámara de la serie R, busca resultados cercanos al formato medio, con millones de píxeles para capturar el más mínimo detalle. Anteriormente, esto implicaba una limitación en la velocidad de procesamiento.
Por esta razón, se ha desarrollado el nuevo sensor apilado, que integra la memoria y los circuitos detrás de la matriz de píxeles. Esto se traduce en una mayor velocidad de ráfaga, hasta 30 FPS, sin parpadeo entre fotogramas, eliminando el efecto rolling shutter y permitiendo el uso de tecnologías como la precaptura, antes exclusivas de cámaras con sensores de menor resolución. La inteligencia artificial también está presente, mejorando la eficiencia del procesamiento de datos, reduciendo el calor generado y potenciando el sistema de autoenfoque, que ahora realiza hasta 60 cálculos por segundo.
El diseño y la ergonomía de la A7R VI son muy similares a los del modelo anterior, con algunas diferencias sutiles. Gran parte de estos cambios se deben a la nueva batería NP-SA100, más gruesa, que requiere más espacio. El cuerpo está fabricado en aleación de magnesio, con botones y juntas sellados contra el polvo y la humedad. Aunque no se garantiza resistencia a un chaparrón, la cámara soporta condiciones adversas si se protege adecuadamente. Internamente, cuenta con un elemento de grafito para disipar el calor, permitiendo grabar en 8K durante 120 minutos sin problemas de sobrecalentamiento.
La empuñadura ha crecido un centímetro, lo que mejora la sujeción y la estabilidad al disparar, a diferencia de los primeros modelos de la serie, que eran más minimalistas. Además, todos los botones del panel trasero están retroiluminados, ideal para trabajar en espacios oscuros. El dial de modos de exposición tiene un relieve que facilita su reconocimiento al tacto. La cámara ofrece una sujeción comparable a una réflex clásica, diseñada para una ergonomía perfecta. Es importante cambiar la correa de serie, ya que las incluidas suelen ser incómodas. La interfaz de usuario sigue la línea de Sony, y aunque los menús son familiares, se sugiere una opción con funciones básicas para el uso diario.
En cuanto a la pantalla y el visor, hay pocas novedades. Idealmente, todas las gamas de Sony deberían incorporar el mismo visor de más de 9 MP, que es excepcional. Se mantiene la pantalla de ángulo variable de cuatro ejes, que, aunque ofrece demasiados movimientos para fotografía, es muy práctica para grabar videos en posiciones complicadas. Mantiene el mismo tamaño, 3,2 pulgadas y 2,1 millones de píxeles. El visor de 9,44 MP y el espacio de color DCI-P3 son lo más destacado, siendo este último mucho más amplio que el sRGB estándar. Cabe recordar que el monitor de la A7 V ya incluía este espacio de color.
La cámara ofrece una sensación de seguridad al sujetarla, volviendo a diseños ergonómicos de finales de los años ochenta. El cambio más significativo es la nueva batería NP-SA100, que reemplaza a la NP-FZ100 y no es compatible con la cámara. Sin embargo, promete un 30% más de capacidad y hasta 700 disparos oficiales. Durante las pruebas, se realizaron aproximadamente 2000 disparos con cinco cargas de batería (unos 400 por carga), siguiendo dinámicas de ahorro.
El sistema de enfoque automático es impecable. A pesar de la velocidad del sensor apilado, no es una cámara de acción. En pruebas realizadas durante partidos de voleibol, un deporte rápido e impredecible, el sistema de enfoque demostró su eficacia. Cuenta con un máximo de 759 puntos de detección de fase que cubren el 94% del área de la imagen, activos tanto para fotografía como para video. Curiosamente, no se mencionan puntos de detección de contraste, aunque el manual indica 25 al usar objetivos para sensores APS-C. Gracias al procesador con IA, puede realizar hasta 60 cálculos de AF por segundo, igualando los sistemas de enfoque de modelos superiores como la A1 y la A9 III.
Esta información es válida con objetivos luminosos de gama alta. Con un teleobjetivo menos potente (Canon EF 75-300 mm f/4-5,6 de primera generación con adaptador Sigma MC-11), hubo más dificultades para enfocar durante un partido. No obstante, en el campo y en el estudio, el resultado es impresionante, incluso en condiciones de poca luz. La precisión del enfoque es notable, manteniéndolo sin pérdidas. Con objetivos excelentes, la precisión mejora aún más. Salvo por los puntos de detección de contraste, el sistema de enfoque es muy similar al de la Sony A7 V, pero es crucial utilizar objetivos punteros para aprovechar al máximo sus capacidades.
La calidad de imagen de la Sony A7R VI la posiciona como una cámara de estudio. Las prestaciones son similares a las de la Sony A7 V, pero con un sensor de 66,8 MP. Lógicamente, con más píxeles en el mismo espacio, el resultado final puede ser inferior en ciertos aspectos. Este modelo está limitado a 32.000 ISO, a diferencia de los 51.200 ISO de la Sony A7 V. El ruido a 25.600 ISO es perceptible y requiere procesamiento con software de IA para minimizarlo. Entre 100 ISO y 6400 ISO, la cámara es insuperable, confirmando su idoneidad para estudio y uso con trípode. La calidad de imagen, el rango dinámico y el color son perfectos en situaciones controladas.
Además, cuenta con un sensor ISO-less, lo que permite corregir errores de exposición y obtener el mismo ruido en la imagen, ideal para no perder una toma crucial si el flash no se dispara.
La grabación de video es uno de los grandes beneficiados por el sensor apilado, mejorando sus prestaciones. Graba tanto a 8K@30 FPS como a 4K@120 FPS. Aunque surge la duda sobre si los fotógrafos que adquieren este modelo realmente grabarán en 8K, el sensor apilado permite una velocidad de lectura 5,6 veces superior a la de su predecesora, eliminando el rolling shutter y facilitando el autoenfoque en tiempo real, aunque los videógrafos profesionales suelen trabajar en manual. Ofrece prestaciones profesionales, aunque no permite grabar en RAW nativo. En su lugar, utiliza los formatos XAVC HS (MPEG-H HEVC/H.265) y XAVC S (MPEG-4 AVC/H.264) con muestreo 4:2:2 de 10 bits. Incluye perfiles de imagen S-Log3 y S-Cinetone para aumentar el rango dinámico y permitir una edición profunda.
La Sony A7R VI no es una cámara para todos. Es una herramienta para quienes trabajan principalmente en estudio, requiriendo un ordenador potente para manejar archivos de más de 70 MB que pueden alcanzar los 380 MB en formato de 16 bits. Si busca ser una alternativa al formato medio, la ausencia de un formato RAW de 16 bits reales es una oportunidad perdida.
El sistema de enfoque es excelente, aunque más ágil en la Sony A7 V. A pesar de ser una cámara de estudio, se defiende bien en diversas situaciones. Si se dispone de un presupuesto holgado, los mejores objetivos, un ordenador potente y suficiente almacenamiento, esta cámara es una opción. Está al alcance de muy pocos, y el catálogo de Sony ofrece opciones más equilibradas en relación calidad/precio, como la Sony A7 V. Es la cámara más avanzada de Sony, pero a pesar de su impresionante tecnología, carece de la capacidad de generar emoción, lo que, para algunos, es esencial para la fotografía.