España ha registrado el inicio de verano más cálido de su serie histórica, con temperaturas medias 3,3 ºC por encima de lo normal entre el 1 de junio y el 15 de julio. Este periodo ha incluido dos olas de calor oficiales y un episodio extremo, con proyecciones de una tercera ola inminente. La recurrencia de estos eventos extremos pone en cuestión la idoneidad de los umbrales actuales ante el cambio climático.
España ha registrado el inicio de verano más cálido de su serie histórica. Entre el 1 de junio y el 15 de julio, la temperatura media se ha situado 3,3 ºC por encima de lo normal. En estas seis semanas, se han experimentado dos olas oficiales de calor, un episodio extremo que no llegó a ser clasificado como tal y, según AEMET, se anticipa el inicio de la siguiente ola este mismo domingo.
Ante esta situación, la pregunta central para el año 2026 es si el umbral de calor sigue siendo adecuado, considerando que se ha cruzado tres veces en cinco semanas. La tercera ola aún no ha sido declarada oficialmente. AEMET ha emitido una nota informativa, pero no un aviso especial, porque, aunque se prevé un ascenso térmico generalizado, los criterios para declarar una ola de calor son extremadamente estrictos.
El portavoz Rubén del Campo ha mencionado temperaturas "extraordinariamente altas" y máximas de hasta 44 ºC en la mitad sur, pero la duración, extensión y fuerza de este episodio están aún por definir. Lo que sí está claro es que, en caso de no ser clasificado como ola, sería por poco.
Por lo tanto, lo que ocurra la próxima semana no altera el panorama general. No solo serían tres o cuatro episodios de calor extremo en seis semanas, sino que algunos climatólogos como Jorge Olcina suman la "advección sahariana de finales de mayo" y hablan de cuatro episodios en ocho semanas. Con periodos antiguos de referencia, probablemente se estaría en esos términos. Sin embargo, como explicaban José Ángel Núñez y Rubén del Campo en el blog oficial de la agencia, la definición no se modifica precisamente para evidenciar los cambios actuales. Es decir, el umbral está mostrando claramente que todo está cambiando.
Según un estudio de la propia agencia, entre 2001 y 2025 España registró 91 olas de calor frente a las 43 del periodo 1976-2000, y los días bajo ola pasaron de 210 a 510. Este verano no encaja con el umbral preestablecido, es verdad, pero encaja perfectamente con la tendencia observada.
Y ese es el problema. El sistema MoMo del ISCIII, el modelo estadístico que señala el exceso de mortalidad, atribuyó al calor 3.649 muertes el verano pasado, la segunda peor cifra de la década. El problema aquí es que en 2026 ya se ha gastado la mitad de ese exceso antes de que empiece la canícula, que es la peor parte del verano.
La meteorología ha demostrado que, en cualquier momento, la situación puede cambiar de repente. Lo que queda es esperar, pero la sensación de que el mundo está cambiando más rápido que nuestras adaptaciones a él ha dejado de ser un temor y ha empezado a convertirse en algo muy real.