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Mar, Jul

Marco Rubio advierte a EE. UU. sobre la inaceptabilidad de la eliminación electoral en Nicaragua

Internacionales
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, emitió una clara advertencia este martes, señalando que la administración Trump y la comunidad internacional no tolerarán el aumento de la represión en Nicaragua. Rubio enfatizó la preocupación por la posible abolición de las elecciones por parte del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, considerándola una amenaza a la seguridad regional y una muestra de temor a la voluntad popular.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, comunicó este martes que el gobierno del presidente Donald Trump y la comunidad global no permanecerán pasivos ante lo que describió como un incremento en la represión por parte del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua. Mediante una publicación en la red social X, Rubio aseveró que “la Administración Trump y la comunidad internacional no observarán sin actuar mientras la dictadura de Murillo-Ortega intensifica la represión en la nación y genera una inestabilidad que pone en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos”.

El principal diplomático estadounidense también se refirió a las recientes declaraciones de Daniel Ortega sobre el porvenir del sistema electoral nicaragüense y aseguró que “la promesa de Ortega de suprimir las elecciones en Nicaragua evidencia su cobardía y su miedo a la voluntad del pueblo nicaragüense”.

Las declaraciones de Rubio ocurren en un ambiente de creciente fricción entre Washington y Managua, después de que Ortega declarara que en Nicaragua no se volverán a realizar comicios, lo que provocó nuevas críticas de la comunidad internacional respecto al deterioro democrático en ese país. Con esta declaración, el secretario de Estado reafirmó la postura del gobierno de Trump frente a la administración de Ortega y Murillo, al advertir que Estados Unidos seguirá denunciando las acciones que, a su juicio, vulneran los derechos políticos de los nicaragüenses y afectan la estabilidad de la región.

La reacción de Washington surgió luego de que, durante una conmemoración del 47.º aniversario de la Revolución Sandinista, llevada a cabo el pasado domingo en Managua, Ortega afirmara que su gobierno no permitirá nuevos procesos electorales que puedan poner en riesgo la continuidad del oficialismo en el poder. “Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder”, expresó el mandatario. Durante el mismo discurso, Ortega tildó a los opositores exiliados de “golpistas” y “vendepatrias”, y anunció que promoverá nuevas leyes junto con la Asamblea Nacional para impedir que, según indicó, vuelvan a intentar acceder al poder.

Nicaragua es gobernada por Daniel Ortega desde 2007. Desde 2017 comparte el Ejecutivo con su esposa, Rosario Murillo, quien fue designada copresidenta a través de una reforma constitucional que entró en vigor en febrero de 2025. Esa modificación alteró profundamente la estructura del Estado, eliminó el balance entre los poderes públicos, extendió de cinco a seis años el período presidencial y otorgó mayores facultades al Ejecutivo. Además, fue criticada por organismos internacionales como la ONU, la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Parlamento Europeo y el Gobierno de Estados Unidos. Como resultado de esos cambios, las elecciones generales, previstas inicialmente para noviembre de 2026, se celebrarían, en teoría, en noviembre de 2027. En enero de este año, el Departamento de Estado de Estados Unidos acusó a Murillo de asumir el cargo de copresidenta “sin elecciones, sin mandato y sin legitimidad”, al considerar que el oficialismo no podría imponerse en unos comicios libres.