Las autoridades indonesias han actualizado las cifras tras el devastador terremoto de magnitud 7,7 que sacudió la isla de Flores. El número de fallecidos asciende ahora a 70, mientras que más de 22.000 personas han sido evacuadas de sus hogares. Equipos de ayuda humanitaria trabajan en las zonas afectadas, donde la necesidad de alimentos, agua potable y suministros médicos es crítica.
Las autoridades de Indonesia confirmaron este martes que la cifra de decesos subió a 70 y la cantidad de personas desplazadas superó las 22.000, a raíz del sismo de magnitud 7,7 que impactó la isla de Flores el sábado. Mientras tanto, los equipos de asistencia humanitaria continúan operando en las áreas afectadas, donde se requiere con urgencia más comida, agua potable, camillas y medicamentos.
Berton SP Panjaitan, jefe de información de la Agencia de Gestión de Desastres Local (BPBD), declaró este miércoles a EFE que 22.276 individuos permanecen lejos de sus viviendas a causa del movimiento telúrico. Este evento ha dejado, hasta el momento, un balance de 70 muertos y un número de lesionados que varía entre 132, según agencias de rescate, y casi 1.200, de acuerdo con el Ministerio de Salud.
La cantidad de evacuados en Flores, una isla con aproximadamente dos millones de habitantes que ha experimentado cerca de un millar de réplicas desde el sábado, se ha más que duplicado en comparación con el día anterior, cuando las autoridades informaron de casi 10.000 personas. Las fuentes indicaron que continúan recopilando y verificando los datos de los desplazados, algunos de los cuales están alojados en centros públicos habilitados y otros en casas de parientes o conocidos, a medida que más equipos de socorro llegan al lugar y se unen a las labores de recuento.
Los más de 22.000 evacuados se distribuyen en los distritos de Manggarai (6.487), East Manggarai (7.443), Nagekeo (4.759), Ngada (1.920), Sikka (1.037), West Manggarai (600) y Ende (30).
Productos básicos, “urgentemente necesarios”
“Los bienes esenciales son urgentemente necesarios”, reconoció este martes a EFE Severinus Budiman ‘Lusty’, de la ONG Wahana Visi Indonesia (WVI), quien afirmó que la prioridad “número uno” es la alimentación, seguida del agua apta para el consumo. “Aunque hay cocinas comunitarias en algunos puntos gracias a la participación de la gente, todavía son necesarias (…). Si bien hallamos una fuente de agua corriente, (…) el agua está turbia y no es segura para beber”, añadió Lusty, quien se encuentra en Ende, a unos 68 kilómetros del epicentro del sismo y una de las principales localidades de Flores.
Hindrayanti, directora de una clínica en Pota (una localidad al norte de Flores), manifestó a EFE que se requieren “suministros médicos y fármacos”, así como “más camillas”. Dicho centro de salud opera actualmente como un hospital de campaña, ya que el edificio donde estaba ubicado “quedó destruido”, según Hindrayanti.
El terremoto también ocasionó serios daños materiales, con cerca de 1.000 viviendas afectadas en Flores, según el último informe de la BPBD, que también fue revisado al alza respecto al del día anterior. En respuesta a la magnitud de la catástrofe, el Gobierno provincial declaró el estado de emergencia en la región por los próximos 14 días, con el objetivo de coordinar la asistencia con las autoridades centrales.
Indonesia, un archipiélago en desarrollo con más de 17.000 islas, se sitúa en el denominado ‘Anillo de Fuego del Pacífico’, una zona de gran actividad sísmica y volcánica debido a la convergencia de varias placas tectónicas.