18
Mar, Ago

Todas las Escuelas Evaluadas por Onesvie Presentan Daños o Vulnerabilidades

Nacionales
Un reciente informe de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) revela que cada una de las escuelas inspeccionadas muestra algún tipo de deterioro o fragilidad estructural. Las evaluaciones, realizadas en 60 centros educativos a lo largo de 11 provincias, destacaron desde problemas de mantenimiento hasta serias deficiencias que requieren análisis estructurales profundos. Estos hallazgos subrayan la necesidad de intervenciones para garantizar la seguridad de las edificaciones ante eventos sísmicos.

Cada una de las instituciones educativas inspeccionadas por la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) exhibió algún tipo de afección, ya sea en su estructura principal o en elementos no estructurales, según los resultados de las revisiones efectuadas por la entidad. Esto implica que, dentro del conjunto estudiado, ningún centro se encontró completamente exento de alguna clase de debilidad o deterioro. Las valoraciones comprendieron 60 establecimientos escolares, lo que equivale a 182 construcciones, distribuidos en 11 demarcaciones provinciales, y se llevaron a cabo entre los años 2006 y 2023. La recopilación de datos posibilitó la identificación de diversas condiciones, que varían desde inconvenientes de conservación hasta situaciones que demandan exámenes técnicos más profundos para determinar la capacidad de las estructuras frente a un posible sismo.

Documentos obtenidos por N Digital detallan que entre los principales inconvenientes detectados se incluyen filtraciones, grietas, asentamientos irregulares, desprendimientos y fallas en la construcción, además de condiciones que pueden incrementar la susceptibilidad de algunas edificaciones ante un movimiento telúrico. Un aspecto que resalta en el diagnóstico es que 16 de los centros evaluados necesitan un análisis estructural exhaustivo. Estos planteles forman parte de un grupo de 18 escuelas que fueron sometidas a una primera valoración de vulnerabilidad sísmica utilizando la metodología FEMA P-154. De ellas, 16 obtuvieron un puntaje inferior a 2, el nivel empleado como referencia para determinar la urgencia de un estudio más detallado.

La metodología de primera fase funciona como una especie de tamiz. Su resultado no significa automáticamente que una escuela vaya a derrumbarse, sino que permite identificar cuáles edificaciones requieren ser examinadas con mayor detenimiento. En el caso de estos 16 centros, Onesvie aconsejó la realización de estudios estructurales que permitan establecer con precisión su resistencia y definir las intervenciones adecuadas.

Uno de los aspectos más notables en las evaluaciones de Onesvie es que los problemas hallados en algunas escuelas rebasan las grietas o filtraciones perceptibles a simple vista. Los especialistas también identificaron condiciones vinculadas con la propia configuración de las estructuras, que pueden hacerlas más frágiles durante un terremoto. Entre estas condiciones se encuentran las denominadas columnas cortas, un problema que puede causar que ciertas columnas reciban una mayor concentración de fuerzas cuando ocurre un movimiento sísmico. En términos sencillos, una columna que debería tener cierta libertad para deformarse puede quedar parcialmente restringida por muros u otros componentes de la edificación, haciendo que soporte una fuerza superior en un área específica.

Los informes también señalan inconvenientes con las juntas que separan diferentes bloques de una misma construcción. En algunos casos se encontraron inexistentes, bloqueadas o con un funcionamiento deficiente. Estas juntas son cruciales porque permiten que las distintas secciones de una estructura tengan cierto desplazamiento durante un sismo; cuando no operan correctamente, los bloques pueden chocar entre sí y aumentar los daños. A esto se suman irregularidades en la forma y distribución de algunas edificaciones, tanto en el plano horizontal como vertical, además de fisuras en muros de mampostería. Estas condiciones pueden influir en la manera en que una estructura reacciona cuando recibe las fuerzas generadas por un movimiento sísmico.