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Sáb, Oct

Francia moviliza 70,000 efectivos ante nuevas manifestaciones y clausura importantes museos en la capital

Internacionales
El Gobierno francés ha anunciado el despliegue de 70,000 policías y gendarmes en todo el país, previendo nuevas protestas este sábado en un contexto de creciente agitación social. La medida busca contener la violencia que ya ha provocado saqueos y daños a miles de comercios. Además, varios museos parisinos, incluyendo el Louvre, permanecerán cerrados por precaución ante el riesgo de disturbios.

El Ejecutivo de Francia comunicó la asignación de 70,000 miembros de la policía y la gendarmería a nivel nacional, en respuesta a las convocatorias de nuevas movilizaciones para este sábado. Esto ocurre en un ambiente de elevada crispación social que ha derivado en pillajes, incendios y deterioros en miles de establecimientos comerciales. El primer ministro, Sébastien Lecornu, advirtió que la probabilidad de que ocurran nuevos disturbios sigue siendo “elevada”, por lo que las autoridades fortalecerán las medidas de seguridad y ajustarán su estrategia de intervención para evitar la repetición de los episodios violentos del fin de semana pasado. “La amenaza de la ultraizquierda persiste. La atención también se centrará en la delincuencia, que saca provecho de los altercados”, declaró Lecornu durante una visita a la localidad de Limoges, donde inspeccionó el Ayuntamiento, que fue incendiado en las protestas previas. El operativo, detallado por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, contempla el uso de helicópteros, vehículos blindados y cañones de agua, con el propósito de asegurar la tranquilidad en las principales urbes francesas.

Más de 3,000 comercios afectados por los disturbios

Las autoridades francesas intensificaron las acciones de protección luego de que aproximadamente 3,000 locales comerciales sufrieran daños o saqueos durante las protestas del fin de semana anterior. El primer ministro afirmó que los actos violentos no deben confundirse con las manifestaciones pacíficas ni con las demandas de los movimientos sociales y estudiantiles. “Lo ocurrido aquí la semana pasada no guarda relación con un movimiento social o estudiantil”, aseveró Lecornu. El funcionario también alertó sobre la participación de grupos conocidos como Black Blocs, cuyos miembros suelen actuar con el rostro cubierto durante las concentraciones y a quienes las autoridades atribuyen parte de los hechos violentos. Ante esta coyuntura, varias ciudades, entre ellas París y Limoges, implementaron restricciones adicionales, como toques de queda y prohibiciones de ciertas manifestaciones. Lecornu aseguró que el desafío del Gobierno consiste en garantizar el derecho a la protesta y, al mismo tiempo, proteger a la ciudadanía y a los establecimientos comerciales.

Louvre y otros museos de París permanecerán cerrados

La inquietud ante la posibilidad de nuevos enfrentamientos también motivó el cierre preventivo de algunos de los principales recintos culturales de la capital francesa. Entre los establecimientos que no abrirán este sábado se encuentran el Museo del Louvre, el Museo de Orsay, el Museo Picasso y el Grand Palais, como parte de las medidas adoptadas ante el riesgo de altercados. El Grand Palais tenía programada una exhibición dedicada al pintor Paul Cézanne, mientras que los organizadores de la feria Art Basel decidieron cancelar las actividades previstas para el fin de semana por motivos de seguridad. En las cercanías de la plaza de la República, uno de los lugares donde se registraron incidentes en las manifestaciones anteriores, diversos comercios y entidades bancarias colocaron paneles de madera para resguardar sus instalaciones de posibles agresiones. El prefecto de Policía de París, Patrice Faure, inicialmente instó a los comerciantes a contratar seguridad privada, aunque posteriormente aclaró que es responsabilidad del Estado asegurar la protección de los establecimientos.

Estudiantes desafían al Gobierno y mantienen las protestas

A pesar del incremento de la presencia policial, las organizaciones estudiantiles francesas anunciaron que continuarán las movilizaciones y los bloqueos de institutos, al considerar insuficientes las respuestas ofrecidas por el Gobierno. Esta decisión se tomó después de una reunión celebrada el viernes en el Palacio del Elíseo entre representantes estudiantiles y el presidente Emmanuel Macron. El encuentro fue el primero de este tipo desde el inicio de la crisis, hace aproximadamente tres semanas. Los estudiantes exigen mejores condiciones educativas, la sustitución de profesores ausentes y cambios en el sistema de acceso a la universidad. Aunque reconocieron cierta disposición del mandatario a implementar reformas, insistieron en que las propuestas presentadas no satisfacen sus principales demandas. “Queremos mantener la presión”, declaró a BFMTV Louis Letoublon, vicepresidente de la organización estudiantil Les Lycéens!, quien criticó la actuación del Ejecutivo. “Queremos propuestas concretas, cifras”, añadió el dirigente, al confirmar que los bloqueos continuarán después de las vacaciones escolares. El primer ministro Sébastien Lecornu tiene previsto recibir a los representantes estudiantiles el próximo lunes para abordar sus reclamaciones.

Francia enfrenta una nueva jornada de tensión

Las protestas de este sábado representan un nuevo reto para el Gobierno de Emmanuel Macron, que busca contener los desórdenes mientras lidia con las exigencias de los movimientos estudiantiles. Las autoridades han reiterado que mantendrán una vigilancia especial sobre los grupos considerados violentos y las personas que intenten aprovechar las manifestaciones para cometer actos delictivos. Mientras tanto, miles de agentes permanecerán desplegados por todo el territorio francés, con particular atención a París y otras ciudades donde se registraron enfrentamientos y daños materiales durante las jornadas anteriores.