China ha innovado en sus estrategias de comunicación pública al reemplazar los anuncios tradicionales con microdramas, un formato de entretenimiento breve y dramático que está ganando gran popularidad. Esta iniciativa, impulsada por la Administración Nacional de Radio y Televisión (NRTA), busca educar e informar a la población sobre diversos temas, desde el derecho hasta la ciencia, aprovechando el alto consumo de contenido audiovisual en línea. La estrategia ha demostrado ser efectiva, generando millones de visualizaciones y conectando con una audiencia que se muestra más receptiva a este tipo de narrativas.
Cuando un gobierno desea lanzar una campaña, por ejemplo, para desalentar el tabaquismo o el uso del teléfono móvil al conducir, lo habitual es ver carteles o anuncios. Anteriormente, estos se limitaban a la radio o la televisión, pero ahora también se encuentran en las redes sociales. Sin embargo, muchas personas tienden a ignorar los anuncios. Por ello, en China han adoptado un enfoque diferente, optando por crear sus propios microdramas, un formato que está causando sensación en el país.
El estado chino ha transformado los microdramas en un canal de comunicación pública. En enero de 2025, la Administración Nacional de Radio y Televisión (NRTA) lanzó su plan "Microdramas+", que extiende este formato a una amplia variedad de sectores, incluyendo turismo, derecho, ciencia, deporte y patrimonio inmaterial. En abril, se publicó la primera lista de 2026, con 116 títulos recomendados: 50 sobre turismo, 22 para el aprendizaje del derecho, 8 para fomentar el deporte y 7 para la divulgación científica, entre otros, según informó Sina. Además, a partir del 1 de septiembre, el sector cuenta con su propia normativa ministerial, que define el formato como una serie de episodios de duración inferior a veinte minutos cada uno, con un tema claro, una trama principal definida, una historia continua y completa, y personajes destacados. Una particularidad es que, de forma similar a la Unión Europea que exige la identificación de deepfakes y contenido generado por IA, en China los microdramas creados con IA deben incluir un aviso visible en cada episodio.
Este formato corto dramatizado, que a menudo simula experiencias reales, resulta atractivo y el gobierno chino ya ha logrado éxitos de audiencia. Un ejemplo es "¡Señor Bao, ahora es 2025!", una serie de divulgación jurídica que aborda las nuevas modalidades de estafas en redes y telecomunicaciones. Lanzada durante las vacaciones del Festival de Primavera de 2025, superó los 210 millones de visualizaciones en la plataforma Kuaishou, según detalla la página oficial del Tribunal Popular Supremo de la República Popular China.
Para que una campaña sea efectiva, es fundamental llegar a la audiencia, y el gobierno chino ha acertado plenamente. De acuerdo con el "Informe de Investigación sobre el Desarrollo Audiovisual online de China (2025)", citado por Beijing News, el 59,7% de los internautas chinos son espectadores habituales de microdramas. A esto se suma el cambio de enfoque: pasar de carteles, charlas o comunicados a una narrativa con conflicto, emoción y algoritmo. Por supuesto, también se requiere inversión: en mayo, la NRTA presentó un plan para impulsar mil microdramas en 2026, y seis grandes plataformas se han comprometido a invertir al menos 6.000 millones de yuanes (aproximadamente 800 millones de euros) en producciones con actores reales. Además, este formato no solo sirve para la concienciación, sino que también fortalece la industria y aumenta el tiempo de pantalla con producciones de calidad.
El modelo se ha ido perfeccionando por temáticas. A principios de 2024, la NRTA propuso 100 microdramas de turismo. En agosto de ese mismo año, se expandió al aprendizaje del derecho, en colaboración con la Fiscalía Popular Suprema, el Tribunal Popular Supremo y el Ministerio de Seguridad Pública. A principios de 2025, estas líneas se integraron en el plan “Microdramas+”, que establece seis direcciones prioritarias, entre ellas la ciencia. La adicción a las pantallas y las redes sociales es una realidad, pero también ofrece una oportunidad para que los mensajes lleguen de manera efectiva. Esta concienciación a través del canal y el formato de moda también implica un mayor control. Por ejemplo, la campaña de salud de Suzhou va acompañada de la regulación de las cuentas de profesionales de la salud dedicados a la divulgación, con autorizaciones, registros y revisiones. No obstante, a escala nacional, la salud tiene menos peso y existen otras categorías consideradas "especiales" que están sujetas a un control más estricto, como la política, la diplomacia, la seguridad nacional, la justicia o la seguridad pública.