A pesar de un notable incremento en el número de micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) en la zona fronteriza dominicana, su desarrollo se ve limitado por la escasa productividad y el acceso restringido al crédito. Este crecimiento no se traduce en empresas más grandes, mayor valor agregado o una capacidad sólida para generar empleos de calidad. La estructura empresarial, dominada por microempresas, y la concentración en sectores tradicionales, evidencian los desafíos pendientes para una transformación económica sostenible.
La región fronteriza de República Dominicana ha experimentado una expansión en su tejido empresarial durante los últimos años, no obstante, el principal obstáculo persiste en la conversión de este progreso en negocios más eficientes, competitivos y capaces de crear puestos de trabajo de mayor nivel que puedan sustentar la economía de muchas personas. Las micro, pequeñas y medianas empresas de esta área están creciendo a un ritmo superior al observado en otras partes del país. Sin embargo, este incremento en la cantidad de establecimientos aún no se refleja en una mayor productividad, empresas de mayor envergadura, más valor añadido ni una capacidad proporcional para generar ingresos fiscales.
El Monitor de la Frontera, publicado en junio de este año por el Ministerio de Hacienda y Economía, revela que el Directorio de Empresas y Establecimientos (DEE) de 2024 registró 2,033 empresas en la franja fronteriza, lo que equivale al 1.7 % del total nacional. Entre 2021 y 2024, el número de MIPYMES en la frontera aumentó un 18.8 %, superando el crecimiento del 16.6 % registrado en el resto del país. A pesar de ello, la configuración empresarial subraya uno de los mayores desafíos: el 83.2 % de las MIPYMES fronterizas son microempresas, mientras que el saldo promedio por operación crediticia ronda los RD$344,855, menos de la mitad del promedio nacional fuera de esta zona, estimado en RD$773,400. Por consiguiente, el reto no parece limitarse a la creación de más empresas, sino a lograr que una mayor proporción logre sobrevivir, formalizarse, obtener financiación, integrar tecnología, incrementar su productividad, expandirse y ofrecer empleos con condiciones mejoradas.
UNA ESTRUCTURA EMPRESARIAL DOMINADA POR MICROEMPRESAS
Del total de MIPYMES en la frontera, el 83.2 % son microempresas, el 14.2 % pequeñas empresas y el 1.9 % medianas empresas. En conjunto, las MIPYMES representan el 98.8 % del entramado empresarial fronterizo, una composición que muestra una alta concentración en unidades productivas de menor tamaño. Esta realidad plantea una cuestión fundamental para las políticas públicas: ¿qué mecanismos posibilitarán que un mayor número de microempresas fronterizas puedan evolucionar hacia pequeñas y medianas empresas con una capacidad productiva superior? El desarrollo empresarial sin una escalada puede generar más unidades económicas, pero no necesariamente una transformación productiva sostenible.
LA FRONTERA NORTE CONCENTRA LA ACTIVIDAD EMPRESARIAL
La distribución geográfica también exhibe una alta concentración de la actividad económica. La región fronteriza del norte agrupa el 76.9 % de las MIPYMES de la zona, mientras que Monte Cristi concentra el 38 % del total. Esta distribución demuestra que el desarrollo empresarial no progresa de manera uniforme en toda el área fronteriza. La concentración también se observa en el acceso a la financiación y en la generación de ingresos fiscales. Monte Cristi acumula el 31 % del saldo de crédito para MIPYMES fronterizas, seguido por Dajabón, con un 19.3 %. En cuanto a impuestos, Monte Cristi contribuye con el 32.8 % de la recaudación generada por las MIPYMES de la zona fronteriza, mientras que Santiago Rodríguez representa el 23.7 %. Así, la concentración se manifiesta en tres aspectos esenciales: empresas, crédito y recaudación.
COMERCIO Y SERVICIOS DOMINAN LA ACTIVIDAD ECONÓMICA
La composición sectorial de las MIPYMES fronterizas igualmente refleja una economía centrada en actividades tradicionales. El comercio y la reparación de vehículos constituyen el 37.9 % de las empresas; el alojamiento y los servicios de comida alcanzan el 11.7 %, mientras que la agricultura, ganadería y pesca representan el 10.8 %. Estos tres sectores concentran en conjunto el 60.4 % de las actividades económicas identificadas. Los datos revelan una estructura empresarial ligada principalmente al comercio, los servicios y las actividades primarias, ámbitos donde el aumento de la productividad presenta uno de los mayores retos.
EL CRÉDITO SIGUE SIENDO UNA BARRERA PARA CRECER
La cartera de préstamos destinada a las MIPYMES fronterizas alcanzó los RD$8,237.2 millones, distribuidos en 23,886 operaciones. Al dividir el monto total entre el número de transacciones, el saldo promedio se sitúa en aproximadamente RD$344,855 por operación, una cifra cercana a la indicada en el reporte, de RD$344.9 mil. En el resto del país, el promedio llega aproximadamente a los RD$773,400. Esto implica que el crédito promedio otorgado a las MIPYMES fronterizas es aproximadamente un 55.4 % menor que el registrado fuera de la zona fronteriza. Desde otra perspectiva, el financiamiento promedio de las empresas del resto del país es aproximadamente 2.24 veces superior. La disparidad demuestra que, además de incrementar el número de negocios, la frontera se enfrenta al desafío de ampliar el acceso a capital que permita a sus empresas expandirse, modernizarse y competir en mejores circunstancias.