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Mié, Oct

¿Controlan las bandas haitianas áreas cercanas a la frontera dominicana? Lo que revelan las denuncias y las autoridades

Nacionales
Surge la inquietud sobre si grupos criminales haitianos controlan zonas adyacentes a la frontera dominicana. Las denuncias de comerciantes sobre extorsiones y la disminución de la actividad comercial en Dajabón, junto con las declaraciones oficiales sobre la seguridad fronteriza, mantienen abierto un debate crucial. Es fundamental diferenciar entre la violencia interna de Haití y la posible presencia de estas facciones armadas en suelo dominicano, analizando las repercusiones económicas y las garantías de seguridad.

SANTO DOMINGO . – ¿Hay agrupaciones criminales haitianas dominando territorios cercanos al límite con República Dominicana, o su influencia se mantiene del lado haitiano de la isla? Los reportes sobre cobros exigidos para el transporte de bienes, la reducción en las transacciones comerciales en Dajabón y las afirmaciones gubernamentales acerca de la seguridad fronteriza plantean una pregunta que requiere diferenciar claramente entre los conflictos internos de Haití y la presencia de tales grupos armados en suelo dominicano.

En informes previos, este medio ha cubierto las quejas de comerciantes respecto a pagos forzados a grupos delictivos haitianos y los obstáculos que enfrenta el intercambio de productos en Dajabón a causa de la inestabilidad en la nación vecina. Ambos escenarios evidencian cómo la inseguridad en Haití impacta las actividades económicas relacionadas con la frontera, aunque no confirman por sí mismos que estas organizaciones delictivas dominen comunidades dominicanas.

La preocupación resurgió este martes, después de que el presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes, Iván García, denunciara que bandas armadas demandan pagos para permitir el movimiento de mercancías a través del territorio haitiano. Según sus declaraciones, los comerciantes necesitan reunir hasta US$5,000 cada semana para sostener sus operaciones comerciales.

El líder gremial explicó que la presión de las facciones criminales ha forzado a modificar los trayectos habituales para trasladar productos hacia Haití, lo que incrementa las complicaciones logísticas. Estas acusaciones señalan el control que ejercen los grupos armados sobre vías y corredores comerciales haitianos, pero no prueban que tengan bajo su dominio comunidades del lado dominicano.

¿Qué manifiestan las autoridades dominicanas?

El presidente Luis Abinader declaró el lunes que el Gobierno no permitirá el establecimiento de grupos armados haitianos a menos de 20 kilómetros de la frontera dominicana. Durante una presentación sobre el estado de la seguridad, el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, aseguró que las organizaciones criminales no han avanzado hacia los principales puntos de cruce fronterizos.

Fernández Onofre también detalló que las bandas mantienen el control de importantes carreteras que conectan Puerto Príncipe con otras localidades haitianas, incluyendo rutas que se dirigen hacia la frontera. Según sus afirmaciones, entre Jimaní y la capital haitiana existen aproximadamente siete puntos de cobro controlados por grupos armados.

El funcionario garantizó, no obstante, que no hay indicios de la presencia de las principales bandas en las áreas de Juana Méndez, frente a Dajabón, ni en Anse-à-Pitres, frente a Pedernales. Añadió que las autoridades dominicanas mantienen vigilancia constante sobre los movimientos de estas organizaciones y que grupos comunitarios de autodefensa en Haití han contribuido a impedir su avance hacia ciertos territorios.

La tensión también afecta el comercio en Dajabón

La situación de inseguridad en Haití coincide con una disminución en las ventas reportada recientemente por comerciantes del mercado fronterizo de Dajabón. En una publicación anterior, este medio analizó cómo la inestabilidad en el país vecino impacta la actividad comercial y genera incertidumbre entre quienes dependen del intercambio binacional. La reducción de las ventas, sin embargo, no implica necesariamente que las bandas armadas hayan ocupado zonas fronterizas dominicanas. La actividad comercial puede verse afectada por el temor a la violencia, las restricciones de movilidad, las condiciones climáticas y la incertidumbre sobre el comportamiento del mercado haitiano.

Por lo tanto, la información disponible permite establecer dos hechos distintos: las bandas ejercen presión y control sobre rutas comerciales dentro de Haití, conforme a las denuncias de comerciantes y las declaraciones oficiales; al mismo tiempo, las autoridades dominicanas afirman que no han avanzado hacia los principales pasos fronterizos. La pregunta sobre su presencia en áreas próximas a la línea limítrofe requiere mantener esa distinción y contrastar las declaraciones oficiales con reportes verificables sobre el terreno. Hasta el momento, las acusaciones de cobros por mercancías y los efectos económicos de la crisis haitiana no son suficientes para asegurar que las bandas controlan territorios de la República Dominicana.