Jensen Huang, CEO de Nvidia, ha viajado a Japón para agradecer públicamente a Sega por una inversión crucial de 5 millones de dólares en 1995, que rescató a Nvidia de la bancarrota. En un evento conmemorativo de 30 años de colaboración, Huang reconoció el apoyo del expresidente de Sega, Irimajiri Shōichirō, y el trabajo pionero de Yu Suzuki en gráficos 3D, fundamentales para el posterior éxito de Nvidia.
Con una capitalización de mercado que supera los 5 billones de dólares, Nvidia se ha consolidado como la empresa más valiosa del mundo. Sin embargo, sus inicios fueron difíciles, y la compañía estuvo al borde de la quiebra apenas un par de años después de su fundación. En ese momento crítico, Sega actuó como un "ángel salvador", proporcionando el oxígeno necesario para que Nvidia sobreviviera seis meses más.
Esta semana, Jensen Huang ha visitado Japón para celebrar los 30 años de colaboración entre ambas empresas. En un encuentro con fans, dedicó palabras de agradecimiento a Irimajiri Shōichirō, el antiguo presidente de Sega, a quien considera su salvador. Además, Huang expresó su gratitud a Yu Suzuki, creador de Virtua Fighter, por su trabajo pionero en 3D, que sentó las bases para el desarrollo posterior de los gráficos en PC.
En 1995, Nvidia se enfrentaba a una crisis inminente. Huang relató en el evento: "En 1995, Nvidia estaba al borde de la quiebra. Habíamos elegido la tecnología equivocada y aquí estamos hoy, la empresa más grande del mundo". En aquel entonces, Nvidia había lanzado su primer chip, el NV1, que utilizaba superficies curvas para el renderizado en lugar de triángulos. Esta elección tecnológica resultó ser inoportuna, ya que Microsoft estandarizó el método basado en triángulos para gráficos de PC con DirectX, relegando al NV1 a la irrelevancia.
Nvidia tenía un encargo de Sega para desarrollar el siguiente chip para su consola Dreamcast. Sin embargo, el pedido fue cancelado, y Sega optó por el chip PowerVR de NEC.
Según Tom's Hardware, a Nvidia le quedaba dinero para sobrevivir solo 30 días. Ante esta situación desesperada, Jensen Huang viajó a Japón con una propuesta arriesgada: pidió a Sega que transformara el pago pendiente en una inversión de capital. Con total honestidad, Huang les advirtió que si invertían ese dinero en Nvidia, probablemente lo perderían, pero si no lo hacían, la empresa quebrarían sin ninguna posibilidad de recuperación.
Irimajiri, quien apreciaba al joven fundador, apoyó la propuesta y convenció a la junta directiva de Sega para que aportaran 5 millones de dólares de la época. Treinta años después, Huang reconoció: "Si no fuera por lo que Sega hizo por NVIDIA, NVIDIA no estaría aquí".
Con esa inversión, Nvidia obtuvo un margen de medio año para reorientar su futuro. La estrategia resultó exitosa: construyeron el RIVA 128, un chip triangular que se lanzó en 1997 y vendió un millón de unidades en cuatro meses. Poco después, la compañía lanzó otro producto exitoso, la GPU GeForce 256. Nvidia salió a bolsa en 1999, y Sega vendió sus acciones poco después por 15 millones de dólares, triplicando su inversión.
En aquel momento, la decisión de Sega parecía razonable. Sin embargo, vista en retrospectiva, la perspectiva cambia. Según VGC, citando declaraciones previas de Huang de hace unos meses, "si hubiera mantenido esa inversión de 5 millones de dólares, hoy probablemente valdría cerca de un billón de dólares porque en el momento en que salimos a bolsa, la vendieron (en ese momento Nvidia valía 300 millones de dólares).