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Sáb, Oct

Científicos alertan sobre la drástica disminución del oxígeno disuelto en las aguas del planeta

Tecnologia
Un equipo de científicos de la Universidad de California San Diego ha emitido una advertencia urgente sobre la alarmante caída de los niveles de oxígeno disuelto en los océanos, ríos y lagos. Este fenómeno, impulsado por diversos factores como la eutrofización y el calentamiento global, tiene consecuencias desastrosas para la vida acuática y los procesos climáticos. Los investigadores proponen que el oxígeno acuático sea reconocido como un nuevo límite planetario, dada su importancia crítica para la salud del planeta.

Aunque el oxígeno se asocia comúnmente con el aire que respiramos, es también un componente fundamental de todas las masas de agua del planeta, desde los océanos hasta los ríos y lagos. Por esta razón, el reciente llamado de atención de un equipo de científicos de la Universidad de California San Diego es de vital importancia. En un estudio reciente, demuestran que el oxígeno disuelto en estas aguas está disminuyendo drásticamente, lo que podría acarrear consecuencias catastróficas. Por ello, sugieren que el oxígeno acuático debería ser establecido como uno de los factores que pueden convertirse en puntos de no retorno para el declive de nuestro planeta.

El ritmo de esta disminución es alarmante. Según estos científicos, la velocidad a la que están cayendo los niveles de oxígeno acuático es muy preocupante, y se debe a múltiples causas. En primer lugar, puede ser una consecuencia del exceso de nutrientes, un fenómeno conocido como eutrofización. Los fertilizantes, por ejemplo, son ricos en nitrógeno, un nutriente esencial para el crecimiento de las algas. Cuando estas algas proliferan en exceso, enturbian el agua e impiden que la luz solar llegue adecuadamente a los organismos fotosintéticos acuáticos. Esta es una de las primeras causas del descenso de los niveles de oxígeno en el agua. Además, cuando estas algas mueren, se depositan en el fondo y son degradadas por bacterias que consumen una gran cantidad de oxígeno, lo que reduce aún más su concentración.

Por otro lado, el agua caliente disuelve menos oxígeno que el agua fría, y es bien sabido que la temperatura del agua del planeta ha estado aumentando considerablemente en los últimos tiempos. Finalmente, las alteraciones en el movimiento y la ventilación de las aguas, por ejemplo, debido a la construcción de presas, pueden dificultar la distribución del oxígeno en el medio acuático.

Las consecuencias de la disminución de los niveles de oxígeno acuático son perjudiciales por diversas razones. Para empezar, los seres vivos que respiran directamente en el agua pueden sufrir claramente las consecuencias, abarcando desde organismos microscópicos hasta peces y tiburones. No obstante, incluso los mamíferos marinos, que ascienden a la superficie para respirar, padecen los efectos de esta desoxigenación, ya que sus presas se ven obligadas a reubicarse y sus hábitats se deterioran. Además, muchos procesos químicos que contribuyen a la regulación del clima en la Tierra se ven afectados por la desoxigenación acuática, como es el caso del ciclo del carbono.

Los nueve límites planetarios son escenarios con umbrales dentro de los cuales la humanidad puede seguir desarrollándose sin un peligro inminente para el planeta. Una vez que se superan, se considera que el punto de no retorno en el deterioro de la Tierra está muy cerca. Dichos límites se establecen para el cambio climático, la integridad de la biosfera, el cambio en el uso del suelo, el uso de agua dulce, los flujos biogeoquímicos, la acidificación de los océanos, el agotamiento de la capa de ozono estratosférico, la carga de aerosoles atmosféricos y las entidades nuevas, antes conocidas como contaminación química. Para cada uno de estos contextos, existe un límite establecido que no debería rebasarse. Sin embargo, según la última revisión de su estado, el umbral ya ha sido superado en siete de ellos.

Los autores del estudio recién publicado sugieren que el oxígeno acuático también debería ser considerado un límite planetario. Sus niveles están disminuyendo peligrosamente, y es crucial tomar medidas cuanto antes, ya que afecta directamente a los ecosistemas y al clima. Si se le otorgara este “título”, quizás se prestaría más atención a su evolución y se podrían tomar acciones a tiempo. Por ahora, es solo una propuesta. No obstante, dada la situación, es algo que debería tomarse muy en serio. Se habla de los bosques como los pulmones del planeta, pero no debemos olvidar el pulmón acuático. Al fin y al cabo, fue allí donde la vida surgió por primera vez.