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Sáb, Oct

El cambio climático podría generar pérdidas agrícolas anuales de 160.000 millones de dólares para 2100

Tecnologia
Un reciente estudio del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) revela que el cambio climático está provocando pérdidas graduales en los rendimientos de cultivos clave como el maíz, la soja y el trigo. Se estima que, de continuar las tendencias actuales, para el año 2100 las pérdidas agrícolas anuales podrían ascender a 160.000 millones de dólares, afectando gravemente la seguridad alimentaria global.

Es sabido que el cambio climático incide directamente en la agricultura. Fenómenos meteorológicos como la sequía, el calentamiento global y las precipitaciones extremas representan una amenaza significativa para las actividades agrícolas, que constituyen el sustento principal de millones de personas a nivel mundial. Ante esta situación crítica, un equipo de científicos del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) de Austria ha llevado a cabo un análisis exhaustivo.

Tras comparar episodios históricos de calor extremo con datos de rendimiento de cultivos de la FAO, los investigadores observaron una tendencia de pérdidas agrícolas progresivas que, según avanzan los efectos del cambio climático, se intensificarán. Las proyecciones indican que para el año 2100, las pérdidas anuales podrían alcanzar los 160.000 millones de dólares.

La preocupación se acentúa al considerar que el análisis se centró únicamente en tres cultivos: maíz, soja y trigo. Estos fueron seleccionados debido a la disponibilidad de datos suficientes de la FAO para ambas fases del estudio estadístico. La primera fase, de calibración, utilizó datos de 1974 a 2004, correlacionando registros de calor extremo y sequía con información sobre los rendimientos de estos cultivos en diversas naciones, lo que permitió establecer una fórmula sobre la relación entre el clima y las cosechas.

Posteriormente, esta fórmula fue validada con datos del periodo 2007-2019. El objetivo era predecir el impacto del clima en el rendimiento de los cultivos durante esos años y comparar los resultados con el rendimiento real registrado. La validación fue exitosa, y los datos mostraron las primeras pérdidas significativas: una disminución del 3,5% en el rendimiento de los cultivos. Aunque pueda parecer un porcentaje bajo, Kai Kornhuber, uno de los autores del estudio, explicó a New Scientist que estas cifras representan un impacto global considerable, capaz de generar crisis regionales graves. Actualmente, las pérdidas anuales ya superan los 20.000 millones de dólares.

Con el modelo validado, los científicos proyectaron un futuro bajo un escenario de altas emisiones. Los resultados fueron alarmantes: se calcula que los rendimientos globales caerán aproximadamente un 35% para 2100, con pérdidas anuales que sobrepasarán los 161.000 millones de dólares. Yi Ling Hwong, otra investigadora del estudio, mencionó en una reunión de la Unión Europea de Geociencias en mayo que estas pérdidas equivaldrían al consumo anual de unos 2.000 millones de personas.

Los cálculos, realizados a nivel global, pronostican pérdidas en todos los países, incluidos los desarrollados. No obstante, los científicos advierten que la situación será particularmente crítica en países en vías de desarrollo, donde una gran parte de la población depende directamente de la agricultura para su subsistencia.

A pesar de estas proyecciones, los autores del estudio sugieren que es posible mitigar estas cifras. Kornhuber enfatiza que los científicos climáticos realizan estos cálculos estadísticos con la esperanza de generar una reacción y que sus predicciones no se cumplan. Por ello, esperan que la difusión de estos datos impulse a los agricultores a buscar estrategias de adaptación, como la elección de nuevos cultivos adecuados a las condiciones climáticas locales y la personalización de los sistemas de riego.

El estudio, sin embargo, presenta ciertas limitaciones. En primer lugar, solo se analizaron tres cultivos, por lo que los resultados no son extrapolables a toda la producción agrícola. Además, solo se consideraron datos climáticos relacionados con el calor extremo y la sequía, excluyendo fenómenos como inundaciones o granizo, que también son consecuencias del cambio climático y afectan significativamente a los cultivos. Algunos científicos externos al estudio cuestionan la validez de los cálculos estadísticos para pronósticos a largo plazo, sugiriendo que podrían ser más precisos para el corto plazo e incluso que los datos podrían estar sobreestimados. A pesar de estas críticas, los autores defienden que es preferible pecar de alarmistas para motivar la toma de medidas, antes que subestimar la situación y que sea demasiado tarde para actuar. La urgencia es clara: es imperativo tomar acciones, y estos datos podrían ser el impulso necesario para comenzar a hacerlo.