El parque eólico de Muel, en Zaragoza, ha completado una significativa modernización al sustituir 27 turbinas antiguas por solo tres de tecnología avanzada. Este proyecto ha incrementado la capacidad de generación energética en más de un 50%, pasando de 16,2 MW a 19,97 MW, y busca reducir el impacto paisajístico en la región. La iniciativa, que comenzó en 2025 y culminó a finales de ese año, es un ejemplo de repotenciación en el sector eólico terrestre.
Aragón está experimentando una transformación en su paisaje. El parque eólico de Muel, ubicado en Zaragoza, ha reemplazado 27 de sus antiguos aerogeneradores por tres unidades de última generación, alcanzando una potencia instalada de 19,97 MW. Este proyecto representa una de las primeras modernizaciones ambiciosas de parques eólicos terrestres en la región. El proceso de repotenciación se inició en 2025 y concluyó con la puesta en marcha del nuevo parque a finales del mismo año, celebrándose oficialmente su nueva etapa el 8 de octubre de 2026.
Después de años de funcionamiento, las 27 turbinas originales, instaladas en 1997 con una capacidad combinada de 16,2 MW, llegaron al final de su vida útil en 2025. A lo largo de casi tres décadas, estas unidades produjeron un total de 800 gigavatios hora, según informó RWE Renewables Iberia, la empresa titular de la explotación. Este proyecto de repotenciación ha recibido financiamiento del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia a través del PRTR/NextGenerationEU, y ha sido reconocido como una iniciativa ejemplar por su impacto positivo en la economía local.
Las antiguas unidades han sido sustituidas por tan solo tres nuevas turbinas, cada una con una potencia de 6,6 MW, sumando una capacidad total instalada de 19,97 MW. Cada una de las nuevas turbinas posee aproximadamente 11 veces la potencia de las antiguas. RWE proyecta que esta mejora permitirá abastecer a unos 21.000 hogares, en comparación con los 9.400 que se atendían previamente. El incremento en la producción ha superado el 50%, logrando al mismo tiempo una mejor integración ambiental y una reducción del impacto paisajístico del parque.
El impacto ambiental es un factor crucial en la transición energética. Aunque los parques eólicos son una fuente innegable de energía limpia, su presencia altera la percepción del paisaje y la configuración natural del entorno debido a una intrusión visual a gran escala. Los aerogeneradores pueden superar fácilmente los 100 metros de altura, y su movimiento constante puede generar efectos no deseados en comunidades cercanas, como el shadow flicker, un parpadeo de sombras que puede resultar molesto. Por ello, la reducción del número de unidades, como en el caso de Muel, puede contribuir a mitigar estos aspectos menos favorables de la transición energética.
Una ventaja adicional de esta renovación es que, según RWE, el desmantelamiento se realizará siguiendo principios de economía circular y cero residuos, reciclando una gran parte de los componentes. RenerCycle será la empresa encargada de reacondicionar 1.350 componentes antiguos para su uso en otros parques eólicos de RWE. También se recuperarán 1.825 toneladas métricas de material férrico y se logrará reciclar el 95% de los materiales. Las palas, por su parte, se reciclarán en la planta de reciclaje de palas eólicas Waste2Fiber®, utilizando una tecnología de tratamiento térmico que permitirá reutilizar las fibras en diversas aplicaciones industriales.