El presidente Luis Abinader otorgó la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella al historiador Frank Moya Pons, reconociendo su extensa trayectoria en el estudio y difusión de la historia dominicana. La ceremonia, que se llevó a cabo en el marco del 95 aniversario de la Academia Dominicana de la Historia, también sirvió para anunciar la gestión de una nueva sede para la institución, reafirmando el compromiso del Estado con la preservación de la memoria nacional.
En Santo Domingo, el presidente Luis Abinader presidió la conmemoración del nonagésimo quinto aniversario de la Academia Dominicana de la Historia. Durante el evento, condecoró al distinguido historiador Frank Moya Pons con la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, conforme al Decreto 597-26. “Lo hago no solo en nombre del Gobierno, sino en representación de la República Dominicana”, manifestó Abinader al entregar la presea a Moya Pons. Describió esta acción como un privilegio y solicitó al historiador que aceptara el alto reconocimiento “con todo nuestro respeto, nuestra gratitud y, sobre todo, el aprecio” del país.
En la ceremonia, efectuada en el Palacio Nacional, el mandatario recordó que la distinción honra una existencia dedicada al estudio, la investigación, la enseñanza y la comprensión del país. Subrayó la producción literaria de Moya Pons, su rigor como investigador, su labor como educador de varias generaciones y su trayectoria como académico e intelectual.
Al recibir el galardón, Moya Pons expresó su sorpresa y emoción. Afirmó aceptarlo con modestia, reconociendo que sus cinco décadas de trabajo no representan un éxito individual, sino el resultado del cariño y apoyo de su familia, así como del acompañamiento de sus colegas de la Academia de la Historia, con quienes compartió el mérito.
De igual forma, el presidente felicitó a Miguel Reyes Sánchez, director de la Academia, y a todos sus integrantes, por sus 95 años de fructífera labor. Abinader, acompañado por la vicepresidenta Raquel Peña, aprovechó la ocasión para iniciar los trámites para una nueva sede para la Academia Dominicana de la Historia. Esta nueva instalación deberá resguardar adecuadamente sus fondos y colecciones, acoger a historiadores, investigadores y estudiantes, organizar conferencias y actividades académicas, difundir publicaciones y acercar aún más la historia a los dominicanos.
“Porque una nación también se edifica salvaguardando su recuerdo. Las naciones requieren carreteras, hospitales, centros educativos e infraestructuras. Pero también precisan archivos, bibliotecas, museos y academias”, recalcó el presidente, quien enfatizó que preservar la historia no significa mirar al pasado con melancolía, sino avanzar con mayor conciencia.
Recordó que el Estado tiene la obligación de proteger el patrimonio histórico y documental; las instituciones académicas, de estudiarlo con autonomía, libertad y rigor; y la sociedad, de conocerlo, asumirlo y transmitirlo a las futuras generaciones.
El jefe de Estado también entregó medallas a los miembros de número presentes, entre ellos, Manuel García Arévalo, Bernardo Vega, Fernando Pérez Memén, Eugenio Pérez Montás, Mu-Kien Sang Ben y Raymundo González. Asimismo, se condecoró a José Del Castillo, Edwin Espinal Hernández, Miguel Guerrero, Eduardo J. Tejera y Herbert Stern.
Igualmente, se concedió una medalla al presidente Abinader por el nonagésimo quinto aniversario de la entidad histórica y libros de diversos autores. La Academia Dominicana de la Historia fue establecida mediante el Decreto núm. 186 del 23 de julio de 1931.