Christa Pike, una reclusa de Tennessee que recientemente sobrevivió a dos intentos de ejecución mediante inyección letal, ha solicitado a la corte no ser regresada a su módulo de detención anterior. La solicitud se basa en su temor a la violencia de otros presos y las condiciones insalubres del lugar, argumentando que su estado de salud actual la hace vulnerable.
Nueva York (EFE).- La prisionera estadounidense Christa Pike, quien superó dos inyecciones letales el 30 de septiembre en el estado de Tennessee, solicitó al tribunal no ser enviada de vuelta a la sección carcelaria donde estaba confinada, citando un «historial de violencia» por parte de otros internos.
«Esta unidad alberga a personas privadas de libertad con un historial considerable de agresiones y problemas disciplinarios», afirmó Pike en una petición presentada hoy por sus representantes legales. «Durante los dos años que residí allí, fui testigo de múltiples ataques de reclusos de máxima seguridad contra otros prisioneros y guardias, así como de situaciones donde varias personas experimentaban crisis psicológicas severas y representaban un peligro notable», explicó.
Pike, sentenciada a la pena capital en 1996 por el homicidio de su compañera de estudios Colleen Slemmer el año anterior, argumentó que en su condición física actual no podría defenderse «ni huir» si otro interno la agrediera. «Temo sufrir heridas graves si me reubican en esa unidad estando tan frágil», manifestó.
Además, se refirió a las condiciones antihigiénicas del módulo en la prisión, el Debra K. Johnson Rehabilitation Center, y destacó que allí debía limpiar y utilizar una regadera «infestada de insectos», por lo que su regreso implicaría para ella un «elevado riesgo de contagio y lesiones adicionales».
Después de los dos intentos de ejecución fallidos, Pike fue trasladada a un centro hospitalario, donde permanece en aislamiento, una situación que, según ella, le está ocasionando «daños psicológicos graves y traumas».