En la República Dominicana, la adopción de cámaras de seguridad domiciliarias se ha vuelto una tendencia común, impulsada por la necesidad de supervisión remota de propiedades. Ante el constante incremento de robos, surge la pregunta sobre si estos sistemas ofrecen una protección genuina o meramente una sensación de tranquilidad. Expertos señalan que, si bien incrementan la seguridad, no brindan una garantía absoluta.
Por Tania Frías, Santo Domingo.- En los últimos años, la instalación de sistemas de cámaras de vigilancia en residencias ha transitado de ser un lujo a una práctica cada vez más extendida en la República Dominicana. La creciente demanda de monitorear inmuebles a distancia ha impulsado a miles de familias a invertir en equipos de videovigilancia, lo que suscita la interrogante de si esto representa una seguridad efectiva o una falsa sensación de calma.
Según el informe de Seguridad Ciudadana 2025 del Ministerio de Interior y Policía, la sección de crímenes contra la propiedad registró 81,211 notificaciones de hurtos durante el año, lo que equivale a una media de 6,768 incidentes cada mes. Cifras como estas, que demuestran que los robos continúan siendo una de las infracciones más frecuentes en el país, han motivado a los ciudadanos a recurrir al empleo de la videovigilancia y otras herramientas de resguardo en sus domicilios.
En este contexto, el especialista en seguridad electrónica, Maiquel Brito, al ser consultado, afirmó que, aunque este tipo de sistemas, conocidos como “videovigilancia moderna”, permite alcanzar un “mayor grado de seguridad, prevención y serenidad para toda la familia”, no asegura una protección completa. “He tenido clientes que instalaron un sistema de videovigilancia únicamente después de haber sido víctimas de un hurto en su casa”, reveló.
Por esta razón, es tan habitual hoy en día encontrar cámaras en complejos residenciales, urbanizaciones, edificios de apartamentos y viviendas individuales, muchas de las cuales están conectadas a aplicaciones móviles que posibilitan observar en tiempo real lo que sucede dentro o fuera del hogar.
El experto detalló que, en cuanto al potencial de ventas y consumo de cámaras de seguridad, el mercado de la República Dominicana puede segmentarse por zonas, tomando como referencia la estrategia comercial de los principales fabricantes. La distribución estimada es la siguiente:
Zona Norte: 35%
Gran Santo Domingo: 30%
Zona Este: 25%
Zona Sur: 10%
“Fabricantes como IMOU, Hikvision, EZVIZ y Dahua son las marcas que infunden mayor confianza entre los instaladores al momento de aconsejar una solución a sus clientes”, expresó.
Según el boletín Seguridad Ciudadana 2025 del Ministerio de Interior y Policía, los delitos contra la propiedad abarcan un conjunto de actos punibles que, con o sin el empleo de fuerza, amenazas, intimidación o coacción, afectan los bienes de terceros. Los datos, recopilados por la Policía Nacional y el Ministerio Público, y procesados por el Centro de Análisis de Datos de Seguridad Ciudadana (Cadseci), indican que durante 2025 se registraron 81,211 denuncias por robos, lo que representa un promedio de 6,768 casos mensuales.
El informe señala que el primer cuatrimestre concentró la mayor cantidad de denuncias, con un pico en enero, cuando se reportaron 7,594 casos. A partir de junio se observó una tendencia hacia la estabilización, con un leve descenso al finalizar el año. En el último trimestre se registraron los niveles más bajos, con un promedio de 6,295 denuncias mensuales.
Asimismo, el documento indica que el robo simple predominó entre las denuncias, constituyendo el 64.1% del total, lo que demuestra una alta incidencia de delitos de oportunidad. Por su parte, los asaltos o atracos mantuvieron una participación constante del 18.2%, consolidándose como la segunda modalidad de robo más común.