Las cartas coleccionables de Pokémon, un pasatiempo de la infancia, se han transformado en una de las inversiones más lucrativas del mercado actual. Superando a los índices bursátiles tradicionales, su rentabilidad ha llegado a compararse con el ascenso meteórico de empresas tecnológicas como Nvidia, atrayendo la atención de inversores que buscan alternativas a los activos convencionales.
Mientras que el oro, las obras de arte de artistas de renombre y los bolsos de lujo son opciones de inversión alternativas conocidas a los valores bursátiles como el S&P500, uno de los activos más rentables en la actualidad no cotiza en bolsa ni se exhibe en galerías de arte. Se trata de las cartas coleccionables de Pokémon, que han permanecido guardadas pacientemente en cajones durante décadas. Estas cartas, originalmente destinadas al intercambio escolar, hoy son comparadas con las acciones de la empresa más valiosa del planeta, y los gráficos respaldan esta afirmación.
Un gráfico elaborado por la plataforma de datos Blockworks muestra la evolución de varios activos de inversión desde 2019. El índice Pokémon de Card Ladder, que calcula el precio promedio de una selección de cartas coleccionables de Pokémon, ha multiplicado su valor aproximadamente 40 veces en los últimos siete años. Paralelamente, en el mismo periodo, Nvidia se ha convertido en la primera empresa en superar los cinco billones de dólares en bolsa, impulsada por el auge de la inteligencia artificial y la gran demanda de sus procesadores. Este ascenso espectacular en su capitalización ha permitido a los inversores de la compañía fundada por Jensen Huang multiplicar su inversión inicial por 41. Es decir, un simple juego de cartas ha resultado ser casi tan rentable como la empresa con mayor capitalización del mundo.
Aunque pueda parecer tan ilógico como la burbuja de los tulipanes, el valor de estas cartas se rige por las leyes del mercado: valen lo que el comprador más audaz esté dispuesto a pagar. Entre los jóvenes millonarios, ya se consideran un refugio ante las fluctuaciones del mercado bursátil. En solo tres meses, el índice CL50 (que incluye las 50 cartas Pokémon más icónicas) ha experimentado un aumento superior al 16%. Según datos de MarketScreener, en el mismo periodo, el S&P 500 apenas incrementó un 3,3%, el Nasdaq 100 un 2,29% y el MSCI World un 2,42%.
En febrero, Logan Paul, un conocido coleccionista e inversor en este tipo de activos, vendió su carta Pikachu Illustrator con calificación PSA 10 en una subasta de Goldin. El precio final de la transacción fue de 16,49 millones de dólares por una sola carta Pokémon. Guinness World Records la certificó como la carta más cara jamás vendida en subasta. Sin embargo, lo más notable de la operación es que Paul ya había obtenido ese mismo reconocimiento cuando la adquirió en 2021 por 5,275 millones de dólares. En aquel momento, declaró: "Esta carta me costó más que mi rancho. Mi rancho de 84 acres". En cinco años, el precio de esta carta se ha triplicado.
La clasificación de PSA (Professional Sports Authenticator) evalúa cada carta del 1 al 10 basándose en su estado, exclusividad y demanda. Una diferencia de un punto en esta escala puede significar miles de dólares. Por ejemplo, un Gengar Holo de Expedition de 2002 con una calificación PSA 9 costaba en agosto aproximadamente 4.680 dólares en julio de 2026. El 18 de octubre, se registró una venta de 24.900 dólares, según los datos de Card Ladder. La escasez es tan importante como la calificación de PSA, por lo que la carta vendida por Logan Paul alcanzó esa cifra récord en su subasta: es rara y se encuentra en un estado impecable. Según publicó Fortune, se han impreso más de 75.000 millones de cartas Pokémon, y la propia Pokémon Company asegura que imprime "a máxima capacidad". No obstante, solo se pagan fortunas por aquellas que pertenecen a ediciones especiales y son extremadamente raras, es decir, las clasificadas como PSA 10.
No obstante, al igual que cualquier otro activo, las cartas de Pokémon también pueden experimentar altibajos debido a desequilibrios entre la oferta y la demanda. Como informó The Daily Economy, durante la pandemia, la "fiebre" por las cartas de Pokémon disparó sus precios y animó a muchos coleccionistas a vender sus piezas. Este aumento en la oferta provocó una caída en los precios. Una carta de Pikachu de McDonald's, por ejemplo, pasó de unos 51 dólares en febrero de 2021 a poco más de 6 dólares en julio de 2024. Un fenómeno similar ocurrió con los relojes de lujo, donde la burbuja inflada por nuevos millonarios terminó explotando, causando una disminución en los precios de los relojes exclusivos de segunda mano.