La empresa privada Schmidt Sciences se prepara para lanzar Lazuli, un telescopio espacial pionero diseñado para profundizar en el estudio de exoplanetas, un ámbito hasta ahora dominado por agencias gubernamentales. Este innovador observatorio, con un espejo más grande que el del Hubble, promete revolucionar la detección y análisis de gigantes gaseosos fríos, gracias a su avanzada tecnología y capacidad de observación en 23 colores.
La exploración espacial ya no es exclusiva de entidades gubernamentales como la NASA o la ESA. Las empresas privadas están asumiendo un rol cada vez más significativo, especialmente en la fabricación de cohetes y satélites. Sin embargo, el sector de los telescopios espaciales permanecía en gran medida inexplorado por el ámbito privado. Esta situación está a punto de cambiar con el próximo lanzamiento de Lazuli, un telescopio desarrollado por Schmidt Sciences, diseñado para investigar exoplanetas que no han sido estudiados en profundidad por otros medios.
Lazuli contará con un espejo primario de 3 metros, superando en tamaño al del Hubble, y podrá observar el firmamento en 23 colores, abarcando desde la luz visible hasta el infrarrojo cercano. Además, estará equipado con un espectrógrafo que le permitirá determinar la composición de los cuerpos celestes mediante el análisis de la luz que emiten o reflejan.
Más allá de su amplio espectro de colores y su capacidad de análisis espectral, Lazuli sobresale por su instrumento principal, el ExtraSolar Coronagraph (ESC). Su función es bloquear la luz de estrellas distantes para evitar que interfiera con la luz reflejada por los planetas que las orbitan. En términos sencillos, creará eclipses artificiales para concentrar la observación en los exoplanetas de interés.
Recientemente, dos científicos de las Universidades de Michigan y Arizona publicaron un estudio identificando 27 exoplanetas gigantes que serían candidatos ideales para ser investigados por Lazuli. Aunque esto no garantiza que sean los elegidos, sí sugiere su idoneidad para el estudio.
Debido a limitaciones técnicas de tiempo y enfoque, la mayoría de los exoplanetas estudiados por los telescopios espaciales son los llamados Júpiter calientes. Estos planetas están muy cerca de su estrella, lo que resulta en tránsitos más breves y un mayor número de órbitas por unidad de tiempo en comparación con planetas más distantes, facilitando su detección.
No obstante, los gigantes gaseosos de nuestro sistema solar, Júpiter y Saturno, se encuentran a una distancia considerable del Sol, lo que les confiere características muy distintas. Lo ideal sería poder estudiar gigantes gaseosos fríos. Hasta ahora, esto representaba un desafío técnico, pero Lazuli está mejor preparado para lograrlo gracias a su coronógrafo, que le permite captar la tenue luz de planetas lejanos. Precisamente, los 27 candidatos mencionados son de este tipo.
Lazuli operará en conjunto con otros instrumentos desarrollados también por Schmidt Sciences: los arrays ópticos terrestres Argus y LFAST, y el radiotelescopio Deep Synoptic Array. Todos estos sistemas compartirán software y datos, facilitando el seguimiento de cualquier descubrimiento realizado por uno de ellos con los demás.
En el estudio de estos científicos, aún pendiente de revisión por pares, se sugiere que otros telescopios ya operativos podrían igualmente investigar a los mismos candidatos. Ejemplos incluyen el recientemente lanzado Nancy Grace Roman o el veterano Very Large Telescope (VLT). Nuevamente, la posibilidad de compartir datos permitirá la colaboración entre telescopios públicos y privados.
Aún no se ha establecido una fecha definitiva para la puesta en marcha de Lazuli. Sin embargo, si el desarrollo avanza según lo previsto, Schmidt Sciences prevé lanzarlo en 2028 o, a más tardar, en 2029. Mientras tanto, se continuará trabajando en su desarrollo y en la identificación de nuevos candidatos para su análisis.