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Sáb, Nov

Controversia por la tala de árboles en Salamanca: Preocupación por el impacto ambiental y paisajístico

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El Ayuntamiento de Salamanca ha iniciado la tala de un número significativo de árboles en la Ciudad Deportiva de La Aldehuela y la ribera del Tormes, justificando la medida por motivos de riesgo. La decisión ha generado críticas y sospechas entre colectivos ecologistas y la oposición, quienes cuestionan la envergadura de la intervención y su posible relación con un proyecto turístico, a pesar de la promesa municipal de replantar el doble de ejemplares autóctonos.

El pasado lunes 26 de octubre, el Ayuntamiento de Salamanca anunció una iniciativa de “gestión del riesgo del arbolado” que afectaría a la Ciudad Deportiva de La Aldehuela y a la ribera del Tormes, específicamente entre los puentes Enrique Estevan y Sánchez Fabrés. Esta medida implica la tala de un considerable número de árboles. El consistorio argumenta la necesidad de la intervención debido a “pudriciones internas, cavidades, ramas muertas” y ejemplares caídos por el viento, comprometiéndose a plantar el doble de árboles autóctonos. La madera de mayor tamaño será destinada a calderas de calefacción. Una semana después, la zona presenta un aspecto parcialmente desolado, con la desaparición de una veintena de chopos adultos cerca del embarcadero, lo que ha abierto nuevas vistas hacia la catedral.

Esta situación ha provocado importantes quejas, dada la historia del contexto. La tala se enmarca en un proyecto de “uso recreativo y turístico” que cuenta con cofinanciación de fondos europeos. Este proyecto incluye la construcción de un embarcadero, un mirador y un graderío de 15 metros junto al agua. Es relevante destacar que el saneamiento de la ribera, con un coste de 820.000 euros, es asumido por la ciudadanía.

En 2025, al solicitar permiso, el Ayuntamiento manifestó su intención de limpiar la maleza que obstaculizaba la vista del puente Enrique Estevan, un bien protegido cuya imagen está resguardada. David Serrada, secretario general del PSOE local, resumió la situación afirmando: “Quizá ahora los turistas puedan hacerse mejores selfies”.

La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) autorizó el proyecto, exceptuando las islas del cauce, pero impuso una condición: a menos de 25 metros de los puentes Romano y Enrique Estevan, solo se permitiría la tala de árboles específicos que representaran un riesgo real para el monumento en caso de caída. No se contemplaba una tala sistemática. El Comité Antinuclear y Ecologista ha expresado dudas sobre el cumplimiento de esta condición, por lo que el PSOE exige la publicación de los informes técnicos. El Ayuntamiento, por su parte, se ampara en el visto bueno de la CHD y en inspecciones previas.

Los chopos, conocidos por su rápido crecimiento y su corta vida, pueden presentar huecos internos aunque su copa parezca sana. Algunas fotografías difundidas muestran tocones huecos y un árbol en ese estado, situado junto a un embarcadero, representa un peligro real. Esto reaviva el debate sobre si la tala se realiza por ser una opción más económica que un mantenimiento adecuadamente supervisado.

En cuanto a la reforestación, la ciudad de Salamanca tiene un historial de plantación considerable: 32.000 árboles en 2025 y otros 30.000 este año, con el objetivo de superar los 200.000 ejemplares. El problema no reside en el principio de plantar, sino en la verificación y la escala de las intervenciones. No se ha especificado el número total de árboles que serán talados, y el propio Ayuntamiento ha advertido que no se trata de una intervención puntual, sino de una estrategia de gestión del arbolado. La promesa de plantar el doble no compensa de inmediato, ya que un árbol joven tarda décadas en proporcionar sombra. Un estudio de la Universidad de Granada, que monitoreó 19 especies en un parque durante dos años, demostró que la sombra de un árbol reduce la temperatura en una media de 2 ºC y, en momentos de calor extremo, hasta 3,5 ºC. La edad del árbol es crucial para la salud. Otra simulación, realizada en el Eixample de Barcelona, sugirió que un arbolado muy denso sobre suelo seco, durante una ola de calor, podría elevar la temperatura de la calle en 0,3 ºC. Sin embargo, este estudio se refería a la plantación excesivamente densa de árboles, no a la eliminación de ejemplares maduros. Incluso con el suelo seco, la sombra mantiene entre el 71 y el 97 % de su efecto refrescante.

Existe un precedente. En octubre de 2024, el Ayuntamiento taló 12 árboles en la plaza del Oeste, lo que resultó en una protesta con un detenido y dos policías heridos. El alcalde, Carlos García Carbayo, defendió la acción argumentando que no fue “por capricho”. Esta frase es idéntica a la utilizada en Zaragoza, donde colectivos vecinales y ecologistas estiman en 10.000 los árboles perdidos desde 2022, a pesar de que Europa la haya nombrado Capital Verde 2028. Salamanca se enfrenta a un escenario similar, pero aún faltan por conocer los informes técnicos detallados de cada árbol y el número total de ejemplares que serán talados entre La Aldehuela y el Tormes. Surge la pregunta: si los chopos de la ribera estaban dentro de los 25 metros de los puentes, ¿por qué se permitió que crecieran hasta ese estado de podredumbre? Y la cuestión clave pendiente es cuándo y dónde se plantarán los árboles prometidos, ya que el Ayuntamiento no ha publicado ninguna oferta al respecto.