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Sáb, Nov

La IA impulsa una creciente demanda de metales básicos y desafíos en la infraestructura energética global

Tecnologia
El auge de la inteligencia artificial está generando una transformación significativa en el mercado global de metales básicos. La expansión de esta tecnología, junto con la creciente demanda de electricidad por parte de los centros de datos, está intensificando la competencia por materiales estratégicos como el aluminio, el cobre y el litio. Un análisis de Wood Mackenzie destaca cómo estos factores, sumados a las tensiones geopolíticas y los desafíos regulatorios, están impactando la cadena de suministro.

Vivimos en un mundo cada vez más interdependiente, y un claro ejemplo es la influencia que el auge de la inteligencia artificial (IA) está ejerciendo sobre el mercado global de los metales básicos. La expansión de esta tecnología, que es inherentemente voraz en términos de recursos, en el contexto actual, está remodelando la demanda y la competencia mundial por ciertos materiales estratégicos como el aluminio, el cobre o el litio. Esta es la principal conclusión del último análisis de Wood Mackenzie sobre el panorama global de los metales básicos.

La demanda de electricidad continúa en ascenso. A nivel mundial, la cartera de proyectos de centros de datos ya excede los 250 GW, lo que representa el triple de la capacidad proyectada para 2025. A medida que esta capacidad se incrementa, también lo hace la necesidad de expandir la infraestructura energética. De hecho, el estudio prevé que la demanda de electricidad se quintuplicará antes de 2030 y superará los 1.000 TWh en 2035, lo que provocará un aumento considerable en la competencia por este tipo de material estratégico.

Sin embargo, el impacto de la inteligencia artificial va mucho más allá del consumo energético directo de los centros de datos. Cada uno de estos centros requiere la construcción de otras instalaciones de apoyo para su abastecimiento, tales como redes de transporte eléctrico, subestaciones o plantas de generación de energía. Según Wood Mackenzie, estas infraestructuras secundarias pueden demandar hasta tres o cuatro veces más metales básicos que el propio centro de datos.

La geopolítica juega un papel crucial. Una vez más, los efectos de la política internacional son claramente visibles en los mercados. En este caso, el análisis señala que, a la creciente presión sobre el suministro eléctrico, se suman las fluctuaciones y tensiones geopolíticas a nivel mundial, así como el nacionalismo de recursos, que está alterando la oferta disponible de algunos metales. Además, se mencionan otros factores, como el lento avance en el desarrollo y la aprobación de nuevos proyectos mineros, que no están al ritmo que exige la demanda.

Las complejidades burocráticas también contribuyen al desafío. «Los centros de datos representan un desafío para la infraestructura energética de toda la economía, pero el problema principal radica en la colisión entre la creciente demanda y la cada vez más compleja cadena de suministro», afirma Lindsay Grant, vicepresidenta de Investigación de Metales y Minería de Wood Mackenzie. Los retrasos administrativos en la obtención de permisos, la incertidumbre sobre el futuro y la creciente complejidad de las explotaciones y proyectos están frenando posibles inversiones en el suministro minero, a pesar de los buenos precios y unas perspectivas de futuro favorables. Sin nuevas inversiones, será difícil aumentar la producción.

Wood Mackenzie identifica varios metales básicos esenciales para el despliegue de la IA en los próximos años. El cobre, cuyos precios récord (14.759 dólares/tonelada) podrían estar relacionados con el enorme acopio que está realizando Estados Unidos. El país americano ha elevado su cobertura interna por encima de los 170 días, mientras que el resto del mundo apenas tiene para 48 días, según explican desde El Periódico de la Energía.

El aluminio es otro de los metales estratégicos mencionados en el informe, y se ha visto afectado por los daños en las instalaciones de Oriente Medio, lo que ha provocado una reducción del 2% en su producción primaria mundial. Esto se traduce en un déficit de un millón de toneladas este año. Por último, en el caso del litio para el almacenamiento de energía, los precios han subido aproximadamente un 130% desde el mínimo alcanzado en 2025. En los últimos años, se han invertido más de 60.000 millones de dólares en la cadena de suministro de este metal para aumentar su oferta mundial. Sin embargo, el análisis apunta a que serán necesarios otros 150.000 millones de dólares más para satisfacer la demanda en los próximos años.