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Sáb, Nov

Lituania Revoluciona la Producción de Láseres de Femtosegundo para la Industria de Chips de IA

Tecnologia
La empresa LITILIT ha inaugurado en Vilna, Lituania, una innovadora fábrica de láseres de femtosegundo con la mayor capacidad potencial de producción global. Este avance es crucial para la industria tecnológica, especialmente en el empaquetado avanzado de chips para inteligencia artificial, al transformar la fabricación artesanal de estos equipos en un proceso de producción en serie. La planta busca aliviar un cuello de botella en la cadena de suministro de semiconductores, prometiendo una producción masiva que impactará significativamente el mercado global.

Hace unos días, la compañía LITILIT inauguró en Vilna, Lituania, una planta dedicada a la fabricación de láseres de femtosegundo. Según la empresa, esta instalación posee la mayor capacidad potencial de producción de láseres de femtosegundo a nivel mundial. Se prevé que la fábrica produzca mil láseres durante su primer año de operación, escalando hasta tres mil unidades cuando alcance su plena capacidad. Esta cifra, aunque pueda parecer modesta, representa un cambio significativo en la industria. Lo más notable no es la tecnología en sí, sino el método de producción: hasta ahora, la elaboración de estos equipos era predominantemente artesanal, pero LITILIT se ha propuesto fabricarlos en serie, adoptando un enfoque industrializado.

Un láser de femtosegundo emite pulsos de luz con una duración de una milbillonésima de segundo. Esta extrema brevedad le confiere una potencia muy elevada y una precisión micrométrica, permitiendo, por ejemplo, grabar letras en un cabello. Este tipo de láser es indispensable en aplicaciones donde el calor es un factor crítico, como en la cirugía ocular, y también en el mecanizado milimétrico de materiales frágiles. Es en este último ámbito donde los chips entran en juego, específicamente en la fase de empaquetado avanzado.

Las GPU, esenciales para la inteligencia artificial y otras aplicaciones (aunque la industria de la IA las está acaparando), integran diversos componentes, incluidas las memorias HBM. Su ensamblaje requiere técnicas de empaquetado altamente sofisticadas. Además, empresas líderes como TSMC, Intel y Samsung están explorando el uso de sustratos de vidrio. Para perforar estos materiales sin dañarlos, se necesitan láseres de pulso ultracorto, como los que LITILIT fabricará en cadena. Adicionalmente, NVIDIA está invirtiendo capital en sus proveedores, entre ellos TSMC, Intel y Samsung, para asegurar el suministro necesario para la gran cantidad de chips de IA que planea comercializar.

La fábrica lituana de LITILIT ha implicado una inversión de aproximadamente seis millones de euros en una planta de unos cuatro mil metros cuadrados. Esta instalación incorpora montaje robotizado de láseres, mecanizado CNC y líneas de ensayo, con el objetivo de estar plenamente operativa para iniciar la producción en 2027. Una parte sustancial de los equipos fabricados se destinará a la exportación, con mercados clave en Europa, América del Norte y Asia.

El desafío principal de LITILIT es de índole industrial: trasladar la precisión y el rendimiento de los sistemas ultrarrápidos a procesos de fabricación que permitan volúmenes de producción considerablemente mayores. Para alcanzar este objetivo, LITILIT afirma emplear arquitecturas propias, componentes menos complejos y un alto grado de automatización.

La relevancia de esta iniciativa es considerable. Según Reports and Markets, la capacidad global de producción de láseres de femtosegundo fue de unas 9.600 unidades en 2025. Si LITILIT cumple sus metas, su planta por sí sola será capaz de producir un tercio de esa cifra, lo que representa aproximadamente el 25% del total mundial. Su labor es fundamental en el contexto actual, ya que aborda un cuello de botella crítico en la cadena de suministro de la industria de semiconductores.

Dada la demanda exponencial impulsada por los centros de datos y la inteligencia artificial, junto con el aumento meteórico de los precios, el negocio se presenta sumamente lucrativo. Nikolajus Gavrilinas, CEO de LITILIT, lo subraya: "A medida que crece la demanda de estas industrias multimillonarias, también lo hará la demanda de láseres de femtosegundos".

Que un país de menos de tres millones de habitantes se posicione con tanta firmeza en la industria de los semiconductores tiene una explicación. El primer láser lituano fue desarrollado en 1966, lo que evidencia un ecosistema con sesenta años de experiencia, con orígenes en el ámbito universitario. En 1983, se fundó la primera empresa comercial, EKSMA, con el propósito de fabricar láseres de picosegundos. Posteriormente, el departamento encargado del área de láser se independizó bajo el nombre de EKSPLA, y ambas entidades han mantenido trayectorias paralelas.

Aproximadamente el diez por ciento de todos los láseres científicos a nivel global se producen en Lituania. Esto no es sorprendente si se considera que el sector exporta entre el noventa y el noventa y cinco por ciento de su producción total a más de ochenta países, y que esta industria experimenta un crecimiento anual del dieciséis por ciento, según detalla su agencia de innovación.

China, además de ser un cliente, también es un competidor. Dejando a un lado las tensiones surgidas en 2021 cuando Taiwán abrió su propia embajada en Lituania, lo que llevó a China a tomar represalias como retirar su embajada, expulsar al embajador lituano o suspender el tráfico ferroviario y las exportaciones, en el ámbito industrial China adquiere esta tecnología de Lituania mientras compite en el mismo sector. China se encuentra entre los ochenta países que importan tecnología lituana, si bien, como explica la revista de la Sociedad Francesa de Óptica, está avanzando con particular rapidez en el campo de los láseres de pulsos ultracortos. No es el único actor relevante; Estados Unidos, Alemania y Francia también tienen una presencia significativa en este mercado.